Por Mag. Warner Ramírez Arroyo*
Ficha Técnica
Dirección: Ingmar Bergman.
Guion: Ingmar Bergman.
Música: Erik Nordgren.
Fotografía: Gunnar Fischer.
Montaje: Lennart Wallén.
Año: 1957.
Duración: 96 minutos.
En tiempos de tragedia, cuando la catástrofe y el sufrimiento asolan a la humanidad, ya sea a través de guerras, plagas o desastres, surgen cuestionamientos existenciales. En el ámbito religioso, muchos se preguntan por qué Dios permite tales eventos. Este es precisamente el tema central de "El Séptimo Sello". La película fue producida en Suecia y se estrenó en 1957, justo en la posguerra, cuando las heridas de la Segunda Guerra Mundial aún estaban abiertas y el temor a una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaba vigente. Estamos ante un ícono del cine, magistralmente dirigida por Ingmar Bergman.
La trama se desarrolla durante la Edad Media y gira en torno a un caballero llamado Antonius Block, quien regresa a Suecia después de participar en las Cruzadas. A medio camino, el caballero se encuentra con un enigmático espectro vestido de negro y con el rostro pálido que personifica a la muerte. Al darse cuenta de su destino, el caballero desafía a la muerte a una partida de ajedrez para ganar tiempo y encontrar respuestas a sus dudas existenciales. La película presenta un intenso e inusual simbolismo religioso y aborda el significado de la vida, la fe y el papel de Dios en el sufrimiento de la humanidad.
Durante el siglo XIV, en Europa se vivía bajo un sistema feudal en el que los hombres eran llamados por los reyes y la Iglesia para pelear en guerras lejanas contra otros considerados herejes y merecedores de la muerte. A esto se sumó la plaga de la peste negra que azotaba el Viejo Mundo. La trama tiene paralelismos con el contexto histórico de la década de 1950; en este caso, Europa había sido devastada recientemente por la Segunda Guerra Mundial y las mismas preguntas existenciales que surgieron en el siglo XIV eran pertinentes a mediados del siglo XX. Es como si las sociedades estuvieran condenadas a vivir en ciclos repetitivos de violencia y destrucción.
La partida de ajedrez entre el caballero y la muerte es el elemento simbólico principal y más evidente. Representa el afán de la humanidad en su búsqueda del sentido de su propia existencia, es decir, por qué nacemos, por qué morimos y cuál es el papel de Dios en este juego. La cruz también es un símbolo recurrente. El caballero la lleva en su escudo y su esposa la cuelga en su cuello. Representa la aceptación que deben tener los cristianos ante el sufrimiento inherente a la vida. La peste simboliza el sufrimiento humano y el sentimiento de abandono divino que experimentan las personas en momentos de calamidad.
La trama se desarrolla a través de diálogos profundos y filosóficos que comienzan con la partida de ajedrez y culminan con la danza de la muerte. La película no se escapa de la controversia debido a su estilo provocador que aborda temas tabú. No era común en la Europa del siglo XX cuestionar la fe cristiana y sus dogmas. De manera sutil, se critica a la Iglesia Católica por su papel incitador en las guerras, no solo en las cruzadas, sino también por su papel pasivo durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en lo que respecta a la cuestión judía.
La película está inmersa en un movimiento cinematográfico europeo que surgió en la posguerra y estaba influenciado por el expresionismo, donde los actores representan las emociones y los estados mentales con una gestualidad muy intensa. De igual manera, la fotografía es altamente contrastada y la escenografía se presenta lúgubre y sombría, creando una atmósfera de terror que envuelve al espectador. La composición de las escenas fue meticulosa, los encuadres destacan la dualidad entre los personajes, los planos son largos y estáticos, enfatizando la apreciación de los paisajes. El ritmo es deliberadamente lento y puede llegar a resultar un tanto tedioso.
La película se rodó en localizaciones naturales de Suecia, que fueron seleccionadas con cuidado. Los bosques y las playas transportan al espectador a una visión idealizada de la Edad Media. Se procuró representar de manera auténtica la vida cotidiana medieval, incluyendo el uso de castillos, vestimenta, armaduras y utensilios. Nada quedó al azar. De todo esto, la representación de la muerte, su vestimenta, maquillaje y el trabajo realizado por el actor se han convertido en una imagen icónica del cine. La música es acorde con el tono de la trama, las melodías son inquietantes e influyen en el estado de ánimo del espectador.
Desde un punto de vista histórico, es posible señalar varios anacronismos en el sentido de que varios eventos relatados en la película ocurrieron en lapsos de tiempo separados. La peste negra tuvo un impacto devastador a mediados del siglo XIV, la invasión a Jerusalén ocurrió a principios del siglo XIII, el pintor Albertus Pictor no se hizo conocido hasta mediados del siglo XV, y la persecución de brujas en Suecia tuvo lugar en el siglo XVI. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la intención de la película no era documentar una cronología histórica exacta, sino proporcionar al espectador generalidades históricas que preocuparon a la humanidad a finales de la Edad Media y que siguen siendo relevantes en plena Edad Moderna.
*Mag. Warner Ramírez Arroyo. Docente universitario de la Cátedra de Historia de la UNED, Bachiller en la Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica por la Universidad de Costa Rica y Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad Americana. Correo electrónico:
