Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

     

 

 

 

 

 

      De la distante Costa Rica de 1821, solo nos queda el anhelo de las historias y el romanticismo bucólico de una Costa Rica que solo recordamos en el mes de setiembre. Hoy en pleno 2023 la realidad de una nación distópica es la presente, donde la pérdida de valores, una marcada deshumanización y un fuerte interés de satisfacción personal antes de lo comunal es la tendencia.

      La violencia ha tomado una parte importante del país, donde en las comunidades nuestros jóvenes expulsados del sistema educativo engrosan las afiliaciones delictivas cada vez mas organizadas, con un deseo por lo material y una serie de placeres personales difíciles de comprender.

      En el resto del país existe una desesperanza por las realidades económicas de la población, donde la cuarta parte de nuestros hogares son incapaces de solventar sus necesidades básicas. Una abrumante desigualdad deteriora las condiciones del progreso material y cultural de los nuestros.

      Un panorama político de apatía visible en los procesos electorales, un gobierno sin rumbo claro y en ocasiones autoritario es el que abre la tendencia de una nueva época de hacer política, enfocada en la impersonalización y una mayor presencia en la virtualidad y los troles para forzar la opinión política.

      Ante esta realidad, el recordatorio del gesto patriótico y osado de los representantes políticos en 1821 que tomaron la decisión de buscar la independencia de España, es la imagen que debemos mantener, no en la búsqueda de una nueva independencia, sino en la propuesta de una unión nacional concensuda que nos permita incidir en la solución de las problemáticas nacionales.

      Debemos proponer como sociedad la búsqueda de soluciones colectivas a los problemas de todos, a la vinculación de las comunidades, a dar espacios de participación a las personas que conocen y sufren la desigualdad.

      Luchar por la construcción de la patria con base en el compromiso de todos los ciudadanos, de las instituciones que inciden en proyectos comunales, al resurgimiento de los valores y la lucha en contra del individualismo que nos desune como sociedad.

      La historiografía reciente ha desmitificado, y refuerza la idea de que no se requirió ninguna batalla, o lucha mayor para lograr la independencia de nuestro país, sin embargo puede ser que en la actualidad 202 años después de este evento, debamos retomar la fuerza de voluntad, la lucha y el coraje por el sostenimiento de una sociedad, igualitaria, democrática y libre que soñamos que es Costa Rica.  

Cátedra de Historia de la UNED