Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

    MBA.Emilia Vargas Solís*       

      En estos días hemos escuchado la noticia de la muerte de una joven en San Carlos, noticia que ha conmovido al país, dado que la persona sospechosa de haber comido dicho asesinato y haber ultrajado a la joven, en el centro de dicha ciudad, es un individuo con amplios antecedentes judiciales que por un error legal, fue liberado luego de cumplir solamente una parte de las sentencia que le correspondía cumplir y que como resultado y así lo han indicado los habitantes de la comunidad, constantemente vagaba sin rumbo. Porque entonces fue liberado, los motivos muy probablemente un error de interpretación judicial y falta de criterio del Juez que autorizó su liberación, pero que ha generado que esta persona sin una rehabilitación debidamente verificada nuevamente delinquiera tan y como la había hecho en un pasado.

     Esto nos hace reflexionar sobre la necesidad un estudio minucioso en el cual efectivamente se pueda determinar que una persona ha seguido un proceso de rehabilitación, que le permita reinsertarse a la sociedad y no simplemente ser liberado por cumplir un proceso, o abrir espacio en una celda.

     ¿Quién falló?, todos hemos fallado, en primera instancia el hombre quien es el mayor responsable, pero también fallo el Estado que no verificó que se cumpliera un debido proceso que efectivamente demostrada su rehabilitación y reinserción en la sociedad, y cada uno de nosotros porque tal y como lo han manifestado muchas personas de la zona, en este caso en particular algunos pudieron observar a este sujeto y desconocer sus antecedentes, otros talvez conocían sus antecedentes pero no tomaron las acciones preventivas que evitaran una situación como la suscitada, que a llenado otro hogar de dolor y desconcierto ante el daño y dolor sufrido por un ser amado.

       Es hora de que nuestro sistema de justicia tome acciones más rígidas a fin de evitar que situaciones como la acontecida en San Carlos se repita en otras regiones de nuestro país, sobre todo si analizamos la ola de violencia que estamos viviendo y de la cual incluso las altas autoridades de nuestro país, se hacen de la vista gorda o justifican en forma irresponsable diciendo “que se están matando es entre ellos mismos”, donde esa no es la realidad que se puede generalizar o tomar como justificante, ya que hemos sido testigos que personas inocentes han sufrido las consecuencias de esta violencia desmedida que vivimos, por lo que es necesario poner un alto, ser más rígidos en las decisiones que se tomen a fin de retomar las seguridad de nuestro país, porque de lo contrario el barco perderá el rumbo y nos hundiremos cada vez más en una ola de violencia, inseguridad y desconcierto.

*MBA.Emilia Vargas Solís. Profesora de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.