Por Manuel Antonio Herrera Vigil*
No soy educador, pero me gusta leer. Ahora con tantos cambios, trato de explicar cómo de vivía desde 1950 en adelante.
Ayer fue un día excepcional. Se ofrecía un homenaje al maestro, poeta, periodista, apóstol de la paz, cubano universal, José Martí. El sitio escogido fué el Auditorio Elsa Estela Real, de la Unachi, que ya se quedó pequeño.
El Ministerio de Cultura llevó una delegación encabezada por el Vice Ministro Gabriel González, de quién recibí especial atención y me preguntó por el chico que aparece en mi foto de perfil. Pude explicarle que se trata de Rolandito y los grandes retos a los que se enfrenta.
Había cuatro banderas, con sus representantes.
México, doctor Manuel Molina.
Colombia, doctor Jhonny Parra.
Cuba, poeta Roberto Manzano.
Panamá, como país anfitrión.
Tanto los distinguidos visitantes como los catedráticos de la Unachi repasaron la vida y obra, desde los grilletes con que fué a la cárcel por sus ideales de juventud, como su labor con la pluma que esgrimía en distintos periódicos, libros, revistas, la influencia que ejercía sobre los tabaqueros, tanto los que trabajaban en La Perla de las Antillas, como en los que habían emigrado al sur de los Estados Unidos.
Se habló de "La Niña de Guatemala" a su paso por ese país, como del encuentro que realizó en en Istmo de Panamá. Los estudiantes se lucieron en la parte artística.
Acordeón, caja y repujador, con salomas para una Cumbia Cerrada.
Voces bien armonizadas comenzaron con:
"Yo soy un hombre sincero,
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero,
Echar mis versos del alma"
Y terminaron con:
"Panameño, panameño,
Panameño vida mía,
Yo quiero que tú me lleves,
Al tambor de la alegría".
La orquesta de cámara entonó:
Guantanamera !
Y se lució ejecutando los himnos nacionales de Cuba y Panamá.
Me alegro haber podido asistir a este recinto, donde una vez le rendimos homenaje al profesor Gonzalo Brenes Candanedo y, en otra ocasión, aquí vino el ingeniero José Arosemena II a exponer el proyecto del oleoducto transistmico, una obra de Petroterminales de Panamá, empresa en la cual nuestro país ha visto mejorada su participación accionaria, a través del tiempo.
