Deseamos comenzar agradeciendo la valiosa oportunidad de poder compartir nuestras experiencia e historia con ustedes. Tuvimos el privilegio de laborar al Liceo Maurilio Alvarado Vargas de Tilarán-Guanacaste hace ya casi 30 años, junto a mi esposa y colega Yetty Solano Rojas. A lo largo de estas casi tres décadas hemos procurado darle un giro a la enseñanza tradicional de los Estudios Sociales y Cívica: nos sentimos orgullosos de los resultados, plasmados en exalumnos que han desarrollado un pensamiento crítico y se desempeñan en diversos campos, desde los que contribuyen al mejoramiento del país.
En tantos años, podrían ser muchas las experiencias educativas implementadas, pero consideramos oportuno presentar una por el impacto no sólo institucional, sino también comunal.
Al llegar a esta comunidad guanacasteca nos encontramos con un panorama muy particular, en cuanto a la celebración de la Anexión del Partido de Nicoya (como preferimos seguir llamándola) y dentro de estas fiestas del calendario escolar nos hallamos con una situación aún más particular y además preocupante: la apatía de los estudiantes y la comunidad en general por la cultura guanacasteca, ya que por las razones que fuesen, los tilaranenses no se identificaban con las manifestaciones culturales del resto de la provincia.
Tilarán, que por cierto está cumpliendo el centenario de su fundación (1923-2023), fue colonizado por migrantes, principalmente del occidente del Valle Central, de Alajuela y algunos cantones como San Ramón, Poás, Grecia, Atenas y otros, que buscaban expandir la frontera agrícola y se asentaron en las riberas del Río Santa Rosa y la Quebrada La Cabra. Consideramos que es precisamente este elemento de la procedencia de los inmigrantes del cantón tilaranense lo que explica en buena medida la falta de identidad y el sentido de pertenencia hacia los valores y la cultura de la provincia a la que pertenece.
Fue desarrollando los contenidos Educación Cívica, específicamente con estudiantes de 8° año, en la unidad titulada: Las personas jóvenes reivindicamos el sentido de identidad que se nos presentó la oportunidad de retomar varias actividades y con esto, deseo aclarar que la propuesta que vamos a presentar constituye un esfuerzo de equipo, primero del Departamento de Estudios Sociales y después de toda la comunidad educativa.
Aprovechando el marco de la celebración de la Anexión del Partido de Nicoya y además el Programa Vivamos la Guanacastequidad impulsado por las Direcciones Regionales de Cañas, Liberia, Nicoya y Santa Cruz, propusimos una celebración viva y apegada a lo descrito en el decreto N°33000-MEP (2005) que define el concepto de Guanacastequidad como «el conjunto de características, singulares que conforman el ser guanacasteco, su idiosincrasia, su identidad, su personalidad cultural, que se ha forjado en el cotidiano discurrir y en los acontecimientos trascendentales, floreciendo el fervor en el surco insomne del Guanacaste Eterno, y que se expresa en variadas manifestaciones autóctonas como su música, danza y literatura, comidas y bebidas, su lengua, en las bombas, tallas y retahílas, la cultura sabanera sus símbolos y hechos históricos fundamentales».
Fue entonces cuando decidimos abrir las puertas de la institución a la comunidad tilaranense y desarrollar una jornada que incluye un acto cívico, con los aspectos protocolarios que demanda el Ministerio de Educación Pública, incluyendo una reseña o motivación que contenga elementos vigentes de los valores de la cultura guanacasteca, así como la visión crítica de los retos y desafíos que enfrenta. Además de crear un ambiente festivo con música típica, marimba, cimarrona, bailes folclóricos, recital de bombas, retahílas y tallas en las que participan tanto docentes como estudiantes se promueve la construcción de ranchos con el apoyo del docente guía y los padres de familia en los que se venden comidas y bebidas típicas de la región, para beneficio de cada sección.
De hecho, esta actividad ya se convirtió en una tradición no solo para la comunidad educativa, sino para miembros de la sociedad del cantón, que asisten con entusiasmo al Liceo, para disfrutar de las actividades culturales y de la oferta gastronómica de comidas únicamente tradicionales y específicas tanto de Guanacaste como de Tilarán, como el arroz de maíz, chorreadas, diferentes tipos de pan, tamales, vigorones, chifrijo, café, aguadulce, horchata, refrescos naturales y otra variedad de alimentos preparados en forma casera, que se adquieren a precios bajos dentro de las instalaciones del Liceo.
La idea principal es rescatar aspectos de la identidad regional y promover una participación activa de los estudiantes durante la celebración. Los ranchos se decoran con elementos como banderas, aperos de labranza, carretas, incluso animales como aves de corral, cabras, caballos … se crea un tribunal calificador compuesto por profesores de Cívica, Artes Plásticas, Música y Artes Industriales con el fin de premiar los mejores ranchos.
Con el tiempo la actividad ha ido creciendo, excepto por los dos años del impacto de la pandemia por COVID-19, pero el año pasado retomamos la actividad y ya nos preparamos para este 25 de julio.
La celebración ha ido despertando la difusión de valores regionales, y ha involucrado cada vez a más personas, bien puede decirse que se ha convertido en una actividad familiar, en la que los padres de familia se acercan a la institución, ya sea para ofrecer sus productos o para consumir los que se ofrecen y pasar un día festivo. Los egresados participan en buen número y con mucho entusiasmo, ya que es una actividad que marcó positivamente su estadía en el colegio. Creemos que la actividad ha procurado un aprendizaje significativo y un mayor sentimiento de pertenencia a la provincia y a la comunidad maurilista también.
El departamento de Estudios Sociales de nuestro Liceo siempre se ha caracterizado por su compromiso con la labor docente, la unión, la innovación y la creatividad para desarrollar los contenidos y participar en eventos curriculares y extracurriculares (inclusive como actores teatrales en las representaciones de efemérides y otras actividades del Liceo Maurilio Alvarado).
En estos 30 años hemos aprendido muchísimo, recibiendo el apoyo de la administración y de la comunidad educativa en general. También hemos cometido errores (inolvidable el primer acto cívico que tuvimos que organizar en nuestro primer año como docentes, que resultó ser un verdadero desastre) que han sido grandes lecciones que nos han impulsado y retado a hacer las cosas de otras formas y a mejorar un poco cada día y cada curso lectivo que pasa.
Ahora, llegando a nuestros últimos años como educadores, siempre estamos dispuestos a aprender de las nuevas generaciones y a ofrecer nuestro apoyo a los jóvenes que se integran a la noble labor de la enseñanza.
Realizado por los profesores Yetty Solano Rojas y Benigno Castro, Tilarán, julio 2023.
