Elaborado por M.Sc. Alberto Enrique Rojas Vasquez*
Gregorio José Ramírez Castro (27-03-1796 / 04-12-1823+). Nace en San José el 27 de marzo de 1796, hijo del teniente Gregorio Ramírez Otárola y Rafaela Castro. De niño era pequeño, enfermizo, endeble y asmático, por lo cual sus padres deciden trasladarse a Alajuela por un clima más cálido y benigno para su salud. Su padre fallece en 1803. En 1811, decide embarcarse para trabajar como marinero con apenas 15 años, de lo cual en pocos años aprendió con maestría el oficio de marinero mercante, al punto que en 1820 era un comerciante respetado que transportó las primeras exportaciones de café de Costa Rica conociendo a su paso como navegante, los ideales de la libertad y justicia proindependentista que se lidiaban en América del Sur.
Fue llamado el restaurador de la independencia, el defensor de la libertad de Costa Rica y el héroe de las Lagunas, porque participó activamente por una nación libre e independiente ante la indecisión política y el lastre del paso colonial que tuvo que combatir.
En 1821, fue considerado hijo respetable y adoptivo de Alajuela, y tuvo el honor de formar parte de los legados del Ayuntamiento de Alajuela para la aprobación del Acta del 29 de octubre y las reformas al Pacto de Concordia, la primera Constitución de Costa Rica. (Meléndez y Villalobos, 1973)
La trascendencia de Gregorio José Ramírez Castro en la Guerra Civil de Ochomogo
Costa Rica fue parte del imperio español por más de trescientos años, formando parte de la capitanía general de Guatemala dependiendo administrativa y jurídicamente de este órgano colonial hasta 1821. Empero, con el advenimiento de los procesos independentistas que, para el caso centroamericano, se consolida el 15 de setiembre de 1821 se pone fin al orden colonial hispánico.
Debe recordarse que la emancipación de Costa Rica provocó dificultades económicas y políticas, primordialmente la que supuso buscar alternativas para el futuro gobierno a constituir. A partir de aquí varios documentos que determinan la independencia de Costa Rica como el acta de León o Nublados, el acta del 15 de setiembre, el acta del 29 de octubre de 1821, con lo cual se establece que Costa Rica es un Estado libre y soberano; y finalmente el Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia (1° de diciembre de 1821) considerada esta última como la primera constitución política de Costa Rica. Pero dichos documentos dejaron vacíos jurídicos y organizacionales, por ejemplo, se destacan la posibilidad de unirse a otros imperios lo que supuso la participación popular donde adversaban entre diversas posiciones localistas por la opción de constituir un Estado libre.
El Pacto de Concordia avivó antagonismos coloniales entre dos grupos poblaciones. El primer grupo, los imperialistas o conservadores representados por Cartago y Heredia, tenían intensiones de que la joven Costa Rica formara parte de una unidad política mayor, para este fin era valioso unirse al imperio mexicano de Agustín de Iturbide[1]. Por otro lado, San José y Alajuela de tendencia republicana o liberal, deseaban que Costa Rica adoptara el modelo de república independiente.
Tal conflicto desata la primera guerra civil y un reacomodo político con la nueva vida republicana. En este cuadro fáctico entra en juego el personaje de Gregorio José Ramírez Castro, comerciante y brigadier elegido como líder de las huestes josefinas y alajuelenses, a empuñar las armas contra cartagineses y heredianos.
Al respecto indica Molina (2021) que existía desde antes de la independencia un ascenso social y económico del Gregorio J. Ramírez, lo que le valió gran respeto entre las autoridades y tendencias liberales. De ahí que “Fue tan rápido y contundente el ascenso económico y social que logró Ramírez en menos de una década que impresionó favorablemente a sus vecinos, especialmente en una población como Alajuela, fundada en 1782 y donde las desigualdades eran menos pronunciadas que en Cartago, Heredia y San José (Molina, 2021, p.16)
Por otro lado, indican Meléndez y Villalobos (1973) que “Los preparativos militares se efectuaban en San José bajo la enérgica dirección de Ramírez.” (p.127). La forma enérgica y dura de Gregorio J. Ramírez de tendencia liberal pueden ser comportamientos adoptados de su padre quien fue un teniente, junto también con sus conocimientos aprendidos en su época de militar; Gregorio J. Ramírez no solo tenía movilizada a San José, sino que también había preparado un ejército militar improvisado de alrededor de 3000 mil hombres que mayormente era gente sencilla y humilde.
En este sentido menciona Molina (2021) que:
Al mando de las tropas alajuelenses, Ramírez ingresó a San José en la tarde del 31 de marzo. También allí su liderazgo concitó un fuerte apoyo de los sectores populares (por cuya presión el ayuntamiento de esa ciudad proclamó la independencia absoluta de España el 29 de octubre de 1821). El primero de abril de 1823, Ramírez fue designado comandante general de las Armas de Costa Rica y, acuerpado políticamente por un sector de las autoridades josefinas, empezó con los preparativos de guerra. (p.19)
De lo anterior se interpreta que el enfrentamiento en los cerros de Ochomogo fue el primer conflicto civil del país. En “Ochomogo fue el escenario del primer conflicto armado entre hermanos, que tuvo lugar en Costa Rica.” (Meléndez, 1973, pág. 142) este se dio entre la frontera de San José y Cartago en las lagunas de Ochomogo el 5 de abril.
Las fuentes históricas indican que el enfrentamiento se prolongó durante algunas horas, ninguno veía tenerse ventaja del otro “Los fuegos entre ambos bandos, se prolongaron por más de tres horas” (Meléndez, 1973, pág. 134) unos luchando por la libertad y su patria, teniendo como ventaja el ser más hombres que los de su oponente, y, por otro lado, los otros luchaban por su “Rey y su Dios”, teniendo como ventaja conocer el terreno y así saber moverse de forma más estratégica que su enemigo.
El armamento de los liberales le llevaba gran ventaja a los del lado conservador por lo que los cartagineses se quedaron cortos en este aspecto “La tropa cartaginesa quedó prácticamente sin municiones para proseguir la lucha; el armamento josefino era superior sin lugar a duda.” (Meléndez, 1973, pág. 134-135) con esto ya se veía llegar el fin del fuego por parte del lado imperialista, tratando de llegar a una tregua con el fin del fuego. Cabe recalcar que los cartagineses le dieron más bajas a los josefinos de las que ellos recibieron, tal vez los republicanos no querían causar un enfrentamiento más sangriento, ya que de modo que estos quisieran hubieran podido hacerlo debido a que contaban con los recursos, sin embargo, no se dio el hecho de seguir alterando el orden público.
Como resultado del enfrentamiento que tuvieron estos bandos hubo fallecidos y heridos entre ambos grupos “[…] con un total de 17 muertos y 32 heridos […]” (Meléndez,1973, pág. 143) el grupo josefino fue quien obtuvo el mayor número de bajas durante este conflicto, aunque se da este número de personas fallecidas y heridas, los datos no son muy claros con el total verdadero de las personas caídas, ya que en algunos artículos o libros se contradice la información de este dato; por ejemplo Molina (2021) indica que “En la mañana del día 5, las fuerzas republicanas enfrentaron a las imperialistas en Ochomogo, con un saldo de 20 muertos y 41 heridos para ambos bandos” (p.19)
Con el fin de la batalla y el triunfo de los republicanos, Gregorio J Ramírez decidió tomar la ciudad de Cartago junto con esto también vino el proceso legal para la detención de las personas con el poder del lado imperialistas “Los dirigentes imperialistas sí merecían ser castigados, y en efecto la mano enérgica de Ramírez no tembló para ordenar la captura.” (Meléndez, 1973, pág. 144) estos recibieron su castigo por alterar el orden y la paz de la provincia, y tales castigos fueron más que todo sanciones económicas.
Posterior a 1823 se estableció que la provincia de San José como la nueva capital del país “El hecho más significativo del triunfo de los josefinos sobre Cartago en abril de 1823, parece ser, en forma evidente, la cuestión de la capitalidad” (Meléndez, 1973, pág. 145) con esto no solo los republicanos habían ganado la lucha contra los imperialistas, sino que también ahora el país podría avanzar de una mejor forma y la ciudadanía tendría más participación política.
Además, indica Molina (2021) que:
Finalizado el conflicto tras un pacto que supuso que los cartagineses depusieran las armas, Ramírez ejerció el poder durante diez días, al cabo de los cuales inició sesiones la Asamblea Provincial (con participación de Heredia) que dispuso trasladar la capital de Cartago a San José el 2 de mayo, cambio incorporado en el Segundo Estatuto Político, promulgado dos semanas después. Ramírez se mantuvo en el cargo hasta su muerte, ocurrida el 4 de diciembre de 1823. (p.19)
De lo anterior se deduce que por poco más de una semana tras derrocar a los imperialistas que deseaban unirse al imperio mexicano (Cartago y Heredia), Gregorio José Ramírez fue la autoridad suprema del país, pero decide actuar en pro de una república democrática entregando el poder a una Junta Superior Gubernativa. De este hecho el país se convierte en Estado libre y trasladando la capital a San José.
Pensamiento visionario y legado
Gregorio José Ramírez Castro fue un líder carismático, disciplinado y ciudadano ejemplar. De carácter fuerte y beligerante en sus decisiones como comandante General de Armas de Costa Rica, así como en conciliar el localismo conservador y destronar el pasado colonial. De esta manera, a pesar de sus adversarios, logra fomentar la paz, la educación y la libertad en los albores de la nueva nación.
Se le podría considerar el primer patriota costarricense, de ideales republicanos, emprendedor, combativo y seguro de sus ideales. De su experiencia en el comercio y la navegación indica Molina (2021) que conoció en América del Sur, los ideales de los próceres de la independencia, como Simón Bolívar y José de San Martín, lo que le puso en perspectiva del verdadero alcance histórico de constituir a Costa Rica en una patria libre y soberana.
Muere el 04 de diciembre de 1823 a la corta edad de 27 años, sus restos descansan en el antiguo cementerio alajuelense, pero se erige un monumento en su honor en el cementerio general de Alajuela. Declarado Benemérito de la Patria por la Asamblea Legislativa en 1971.
*M.Sc. Alberto Enrique Rojas Vasquez. Profesor de la Cátedra de HIstoria de la UNED. Correo electrónico:
Referencias Bibliográficas
-Arias, T. (2023) México y el bicentenario de la Guerra de Ochomogo. En: Revista Dominical, periódico La Nación, 23 de abril 2023. Tomado de: https://www.pressreader.com/costa-rica/la-nacion-costa-rica-revista-dominical/20230423/281724093857663.
-Meléndez, C y Villalobos, J. (1973) Gregorio José Ramírez. San José, Talleres Gráficos de Trejos Hermanos.
- Molina, I. (2021) Gregorio José Ramírez, la flota colonial costarricense y la independencia. En: Diálogos Revista Electrónica de Historia, 22(2): 1-27. Julio-diciembre, 2021. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica.
-Pérez, P. (1971). Gregorio José Ramírez y otros ensayos. San José, C.R.: Editorial Costa Rica.
[1] Agustín de Iturbide y Arámburu, fue un militar y político novohispano que se desempeñó como emperador de México entre el 22 de mayo de 1822 y el 19 de marzo de 1823 bajo el título de Agustín I.
