
Escrito por J. Diego Gutiérrez*
1. La Puerta Blanca
No sabía por qué estaba caminando en este lugar, solo recuerdo que cuando abrí los ojos se encontraba a la par un sujeto muy sonriente y barbudo dándote la bienvenida
- Ven acompáñame, alguien quiere verte - por más extraño que me pareciera decidí seguirlo, pues generaba confianza.
Las razones y preocupaciones que me abundaba en mi cabeza se estaban desvaneciendo, ya daba igual, solamente lo estaba siguiendo. Este lugar es todo blanco y dorado, y la música que se oía mientras caminaba junto al señor era muy… celestial, por una ventana noté al caminar un jardín bellísimo, me dio un sentimiento de tranquilidad. Dentro del lugar veía otras puertas, donde salían personas algo peculiares, la verdad no sabría como describirlas, pero de igual forma que con el señor de prominente barba, me generaron un sentimiento de serenidad. Dentro del pasillo notaba muchas ventanas, observé una cierta cantidad de personas apostadas en las afueras en ese jardín por lo que concluí que dicho lugar debía ser muy grande, me pareció extraño, pero vi a alguien que me pareció conocido, pero esto no podría ser cierto porque…
- Ya llegamos, alguien te espera- lo dice extiendo el brazo hacía una puerta y sonriendo, lo que por alguna razón me provocó tranquilidad.
- ¿Quién me espera? - le pregunte perpleja ante esa extraña invitación.
- Lo sabrás cuando entres.
No sabía quién se encontraba tras de esa puerta blanca, pero por alguna razón sentía curiosidad por entrar, solo que cuando pretendí no pude, me empecé a sentir diferente, todo el lugar se revolvía a mi alrededor, volví a ver al señor barbudo, debo reconocer que un poco asustada, empezaba a cerrar los ojos.
- Tranquila hija mía, vendrás de nuevo cuando estés preparada.
Volví abrir los ojos, me encontraba postrada en una cama rodeada de una buena cantidad de doctores, no podía hablar todavía, pero si me era fácil escucharlos.
- Señorita, dijo el más alto de ellos, soy el doctor Ramírez, debo indicarle que usted sufrió un accidente, que la mantuvo muerta por 2 minutos, afortunadamente ya se encuentra estable.
2. ¿Sueño o premonición?
6:50 am
Todo se encontraba muy oscuro a su alrededor, se sentía agitado, empezaba a darse cuenta de que estaba corriendo rápido, huía de algo... le tomo un segundo percatarse de que era de noche y el lugar donde se encontraba era en la calle, empezaba a cobrar el sentido, sintiendo de paso la presencia de su perseguidor, sonaba agitado y balbuceando, estaba por alcanzarlo, no tenía idea que sucedería si lo alcanzaba, pero desafortunadamente se tropieza y cae, se siente aterrado al ver esa cosa que venía detrás suyo, pero cuando se voltea, esa criatura ya no lo seguía, se había desvanecido, se encontraba respirando exhausto, creyendo haberlo perdido, cuando creía que todo quedaba allí, una gota negra le cae en la mejilla, horrorizado, mira arriba suyo y es ahí que una figura oscura se le abalanza, golpeándolo contra el suelo, grita ante el estado de shock, piensa que es su fin, como acto de reflejo alza su mano y ve como se tira sobre él y lo único que logra mirar fueron unos ojos rojos espantosos...
7:01 am
Se despertaba exaltado, sudaba, se encontraba aliviado de que fuera un sueño, prendía el televisor y veía la hora en su celular, se dio cuenta que dentro de una hora había acordado verse con una amiga, se fue a bañarse rápido, no sin antes de apagar el televisor ignorando la noticia de que en un lugar unas personas atacaron sin ningún motivo aparente a varias personas provocando estragos en la ciudad. Luego de varios minutos desconecta del cargador el celular y sale de su casa, aliviado de haber despertado de ese sueño que tuvo.
Porque si fue un sueño, ¿no?
3. Musofobia
Se encontraba aliviado, luego de que finalizara la pandemia y todo lo que se relacionado a eso por fin finalizo, por lo tanto, ya podía salir libremente.
Antes no se atrevía a salir por el miedo de contagiarse, solamente salía para comprar comida a lugares necesario.
Por fin podía ir al lugar donde podía ir a relajarse, podré ver nuevamente toda la ciudad desde el borde de la montaña.
Ya se encontraba llegando, ya casi sentirá aire puro y fresco.
Entonces empezaba a oír un ruido... casi que un chillido.
Al ver de reojo ve como una rata camina en el tablero del auto, empieza a gritar, excesivamente alto, se intenta alejar, lo que ocasiona que el auto pierda el control y se salga del camino... un camino ubicado en un risco.
A una hora después que descubren el accidente y logran bajar hasta el carro, al abrir el auto se encuentran a una rata donde se ubicaría el asiento del pasajero.
Felipe Hernández padecía musofobia... fobia a las ratas.
4. Lo que es
Quedo asombrado, atónito por lo preciosa que luce en ese vestido blanco, lloro de felicidad al verla entrar.
- Me haces feliz, eres mi alegría.
- Y tú la mía.
- Te amo amor mío. – recuerdo que me dijo ella al final de esa cita mientras me daba un fuerte beso en mi mejilla tras dejarla en su casa. – No me iré de tu lado, siempre estaré contigo.
Al oírlo desee que no terminara lo nuestro, tiempo después tome el siguiente paso….
Pasaron los meses, años, hubo muchos cambios, como este de aquí, en el que estamos confrontando ahorita, se veía radiante, podía ver su sonrisa detrás de ese velo, duele ver lo hermosa que se ve.
- Si acepto.
- Si acepto. – respondía ella.
Y así, tras oír las campanas de la iglesia, ver a ella con su nuevo esposo me doy cuenta de que de verdad se había acabado, ya no había vuelta atrás, lo que es, lo que fue, lo que pudo ser conmigo no podía ser, ese fue el adiós definitivo.
5. El Camino De La Mariposa
Recién abría los ojos luego de una siesta, el camino aquí fue largo y el almuerzo estuvo pesado, merecía un pequeño descanso. Tras abrir los ojos el sol del bosque me encandilo, de pronto se me fue porque había venido aquí y con quien.
- Hola dormilón. – me decía alguien mientras apagaba la fogata.
- Si que dormiste bastante, casi creímos que teníamos que llevarte como te encontrabas. – me bromeaba una muchacha.
No tenía idea de quienes eran, no quise que se notara mi preocupación, aunque estaba empezando alterarme.
- Déjenlo de molestar chicos, no es justo. – interrumpía alguien que traía agua, a quien, por fortuna si conocía.
- De acuerdo. – respondían ambos.
- Hola Olivia. – la saludaba acercándome para abrazarla.
- Y ¿hace cuanto se conocen? – preguntaba la mujer.
Yo iba a responder, solo que todavía me encontraba sorprendido de verla y por alguna extraña razón me sentía apenado a la par de ella, sentía que ella irradiaba una luz de tranquilidad, por lo cual ella fue quien respondió.
- Hemos sido amigos desde la adolescencia.
- Ah que cool, ya hace mucho. – nos decía la pareja.
Me volví hacia ella y me le quedé viendo, me hacia la pregunta, ¿hace cuanto no nos vemos?, sin embargo, me alegra verla luego de tanto tiempo. Ella se volteó a verme, me sonrío, como si supiera lo que estaba pensando.
De un pronto a otro deje de ver a los muchachos, me preocupe, ¿se habrían ido? ¿yo había con ellos? ¿Cómo me iré? No conozco el camino. Volví a ver a Olivia y ella me sonrió.
- Tranquilo, te mostrare el camino de la salida. – oír eso me tranquilizo y seguí sus pasos.
Nos cruzamos a un campista y lo saludamos al pasar, yo seguía sus pasos, me señalo que teníamos que girar a la derecha.
- Guau.
- Impresionante, ¿no?
- Claro. – le respondía impresionado al ver que el camino, por ambos lados, los cubría copas de árboles, el camino no solo era tierra, las hojas tras tocarse junto con las otras formaba un juego de luces y formas en el suelo.
- Solo tienes que seguir ese camino y cruzar hasta allá para salir de aquí.
- ¿Pero y vos? – le pregunte, pero quede confundido cuando observe como ella, donde se encontraba ella hace un momento ahora había una mariposa, me sentí confundido, en cambio proseguí a seguir el camino en el que me dijo Olivia y que ahora la mariposa proseguía a pasar volando.
Al pasar, de nuevo me encuentro en mi cama, despertándome, en la ventana veo la misma mariposa posada donde tengo una mesa de noche con varias fotos. Al despertar siento una sensación de alivio y nostalgia. Me levanto y vuelvo a ver las fotos y a la mariposa.
- Fue un gusto volver a verte de nuevo.
*J. Diego Gutiérrez. Estudiante de bibliotecología de la UNED. Dirección de contacto:
Contacto Biblio-Enlace: Mag. Liz Robles Hernández,
Cátedra de Gestión y Servicios en BUI-ECSH-UNED:
