Por MSc. Adriana Barrantes Granados*
Agradezco la posibilidad de compartirles por este medio un poco de mi experiencia docente en la comunidad cabécar, ha sido una vivencia enriquecedora y desafiante, que me ha permitido conocer de cerca la realidad de un pueblo originario su cultura y tradiciones.
Desde que inicia el viaje, adentrarse en la montaña es una experiencia que impacta, la energía y la naturaleza del lugar mueven desde el primer momento fibras sensibles en todos los docentes que formamos parte del equipo. En las tutorías presenciales, he podido observar las necesidades educativas de los estudiantes y la importancia de adaptar nuestras metodologías para responder a sus formas de aprendizaje.
Uno de los aspectos más impactantes ha sido la barrera lingüística. Si bien muchos de los estudiantes hablan español, su lengua materna sigue siendo el cabécar, lo que a veces dificulta la comunicación y requiere estrategias didácticas diferenciadas. En este contexto, el uso de recursos visuales, actividades interactivas y un enfoque basado en la oralidad han sido clave para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
A pesar de las dificultades, como el acceso limitado a recursos tecnológicos y las largas distancias que los estudiantes deben recorrer para asistir a clases, he encontrado en ellos una gran voluntad y entusiasmo por aprender. Esta experiencia me ha reafirmado la importancia de una educación intercultural que valore y respete la identidad de cada pueblo, permitiendo que el conocimiento académico y la sabiduría ancestral se complementen en beneficio de las nuevas generaciones.
En nuestra primera sesión presencial nos acompañaron la señora vicerrectora Mildred Acuña Sosa de quién quiero resaltar su vocación y entrega, admiró su iniciativa de salir de las paredes de una oficina y vivir la experiencia dentro de la comunidad. No solo se dirigió a los estudiantes y docentes en el inicio del curso lectivo, sino que con profunda sensibilidad se llevó sus necesidades e inquietudes y pudo presenciar un poco las dinámicas que UNED está logrando en la zona y la importancia de nuestro accionar y proyección en los ámbitos académico y social.
Trabajar en la comunidad de Grano de Oro me ha desafiado a ser una docente más flexible, comprensiva y comprometida con la equidad educativa. Cada sesión de tutoría es una oportunidad para aprender tanto como para enseñar, y espero seguir contribuyendo al crecimiento académico y personal de estos estudiantes que, con su esfuerzo y dedicación, nos demuestran día a día el valor de la educación como herramienta de transformación.
*MSc. Adriana Barrantes Granados. Profesora Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
