Rincones de Nuestros Pueblos y Ciudades
Por Oscar Cordero Lara*
¿Sabe usted a qué lugar de Costa Rica pertenecen estas fotografías?

1). Entrada a la Escuela de “Caballito”
2). Caballito se localiza en el cantón de Nicoya (II), distrito San Antonio (III)
El Diccionario de la Real Academia Española sobre la palabra Caballo nos indica: “Del lat. caballus, caballo de carga; cf. gr. καβάλλης, galo caballos, búlgaro ant. kobyla).. m. Mamífero del orden de los Perisodáctilos, solípedo, de cuello y cola poblados de cerdas largas y abundantes, que se domestica fácilmente”. Para el arreo del ganado, el caballo ha sido pieza indispensable del sabanero. Para los festejos; en los topes y corridas de toros patronales no pueden faltar los jinetes luciendo orgullosamente sus caballos y buscan cortejar así a las mujeres más guapas del pueblo.
Con respecto al nombre de este lugar vale la pena referirse a una antiguamente se solía bautizar a los poblados por alguna referencia o evocación, de igual manera se realizaba con los equinos, de este modo del cruce chorotega-español se comenzó a utilizar el nombre popular de Caballito de Nicoya.
Con respecto a una costumbre y leyenda que se vincula con el Caballito, existe una celebración llamada la Lleguita, cual según Elías Zeledón (1995) es el resultado de la mezcla la parte religiosa y en la preparación de comidas para las gentes que venían del campo. Un suceso inesperado acaecido en la punta del Cerro las Cruces, en el camino hacia Curime, Nicoya, vino a agregar un aspecto muy interesante a la celebración. Pues de acuerdo con la tradición oral en una ocasión, cuando los indios promesanos regresaban del pueblo de Nicoya después de misa y procesión de la Virgen un doce de diciembre, dos hermanos guapes pasados de tragos tuvieron un disgusto y se estaban peleando a machetazo limpio. Las gentes al ver aquello imploraron la ayuda de su Patroncita La Virgen de Guadalupe, y fue así como en medio de los peleadores apareció un caballito alazán que a patadas y mordiscos los separó, desapareciendo cuando terminó la pelea. Este hecho fue considerado por los indios como un verdadero milagro y por esta razón, de esa fecha en adelante, en las procesiones va un caballito de madera que ejecuta un baile muy particular al son de pitos y tambores.
Para conmemorar este milagro, quedó entre los indios la costumbre de dirimir sus querellas el doce de diciembre en el pueblo de Nicoya. Sin camisa y con chilillos de cuero de danta, al son de pitos y tambores, se daban hasta sangrarse en presencia del caballito de madera que, cuando considera prudente, interviene bailando para separarlos”. Este hecho o leyenda origina el “baile de la yegüita”. (Zeledón, 1995)
*Lic. Oscar Romero Lara. Correo electrónico:
Fuentes
Diccionario de la Real Academia Española. Disponible en http://lema.rae.es/drae/?val=caballo. Consultado 6-03-2014.
Zeledón, Elías. (1995) Leyendas costarricenses. Heredia: EUNA.
