Biografía de un hombre que ha disfrutado de la lucha sin fin
Por Mag. Karen Jiménez*
En esta ocasiones contamos la historia de Don José Jimmy Ureña Quirós, hombre incansable en las luchas sociales, quien ha marcado una pauta en la zona sur, y que en la actualidad sigue generando conversación por sus alcances en temas diversos, pero muy especialmente, en tema d lucha ambientalista.
Don José Jimmy Ureña Quirós, hijo de José Ureña Gamboa y de Ana María Quirós Sánchez, nació en la unidad sanitaria de San Marcos de Tarrazú el primero de junio de 1957.
Mi papá, de los Ureña de Santa María de Dota, mi mamá, de los Quirós de San Pablo de León Cortés y nací en San Marcos para no pelear con nadie.
Los primeros doce años los vive entre caminos barrealosos, cafetales y potreros de San Isidro y Carrizal de León Cortés. A los 12 años le dispusieron estudiar en el Colegio Santo Domingo.
Sabio de Cartago, para garantizarle un futuro seguro, “esas palabras las repetía muy cotidianamente mi mamá, junto a otra sentencia que repetía mi papá: Cuando no quiera seguir estudiando me avisa para afilarle el cuchillo…” (Ureña, 2018)
En la coyuntura económica que caracterizó a la Costa Rica en la década de 1970, con la caída de los precios internacionales del café, obligó a sus padres a trasladarse a la Meseta Central, propiamente en Barrio Pinto de San Pedro, para poder mantener a los 6 hombres y la niña que llevaban a cuestas.
Era el año de 1972, todos los hijos estábamos estudiando: 3 en el colegio y 5 en la escuela. Ese exilio provocó que la vida familiar cambiara radicalmente, aunque los veranos siempre los pasábamos entre los cafetales de la zona de Los Santos, los inviernos eran urbanos: ir a San José pagando 20 céntimos de pasaje, ir a las fiestas de Zapote a montarse en los carros chocones y toros (Ureña, 2018).
El primer año de universidad en realidad fue su primer crisis como bien lo indica: “entre el trabajo en la pulpería de mi papá, durante el día, asistir a la universidad en la noche y participar en el JUDEC (Juventud Desemparadeña Cristiana) y el primer trabajo temporal transcurrió un periodo de vida que marcó el resto de mi existencia: el acercamiento a la Iglesia Católica” (Ureña, 2018).
Siendo militante de la pastoral juvenil, José Jimmy Ureña Quirós se abrió la posibilidad de visualizar una carrera profesional que ha estado con El como centro de su vida: el sacerdocio Católico; no sin antes haber hecho una experiencia de estudio, gracias a su hermano mayor: huco.
Hacia el año 1977, ingresa al Seminario Central de Paso Ancho, apadrinado por la Diócesis de San Isidro de El General. Eran años convulsos a nivel social y eclesial: las guerras centroamericanas, los inicios de las teologías progresistas, como la teología de la Liberación, fueron un caldo de cultivo para opciones de compromiso social y personal que orientaron el resto de su vida. El final de ese periodo lo marcó un hecho país: la visita de Juan Pablo II, pues tuvo el honor de estar en algunos de esos encuentros de este gran personaje.
También conocí otro pastor de la Iglesia Católica: Monseñor Romero de El Salvador, mártir de la Iglesia de los pobres. Al Padre Pedro Obando, que entre sesiones de psicología y prédicas de teología de la liberación orientaba sus feligreses (Ureña, 2018).
Con estos antecedentes y con la firme convicción de servir al pueblo de la Zona Sur de Costa Rica, Ureña se trasladó al Cantón de Buenos Aires, allí paso 6 meses, hasta que el Obispo Monseñor Ignacio Trejos me puso a dirigirle la pastoral juvenil diocesana, aventura que duró poco tiempo, pues sus “predicas revolucionarias” provocaron que me relevara muy pronto de ese trabajo y fui trasladado a Potrero Grande.
Era el año de 1985, me envió como primer párroco y a organizar la pastoral de la Parroquia Nuestra Señora de La Candelaria. Los siguientes 4 años fueron de intenso contacto con personas y comunidades extremamente pobres, aprendí que compartir es la clave, y que además, los caminos de Dios no los marcan las jerarquías o poderes (Ureña, 2018). (Fotografía orden sacerdotal)
Bajo la coyuntura del desmantelamiento del estado benefactor, en donde los campesinos e indígenas que habitaban estas tierras pronto se vieron abandonados, el CNP fue desmantelado y a los habitantes de Potrero Grande y Biolley les cayó otra plaga: la creación del Parque Internacional de La Amistad (Ureña, 2018).
Fueron expropiados y se les pagaba sumas ridículas según lo indica en sus vivencias Urena, esto genera el aumento de la emigración hacia la Meseta Central o como Pérez Zeledón y Buenos Aires, eran los años de la llegada de Pindeco y la estructura poblacional del cantón cambió radicalmente, pues muchas familias pobres se trasladaron a trabajar a las plantaciones de piña, y los más ricos enviaron a sus hijos a los Estados Unidos (Ureña, 2018).
La experiencia pastoral le llevo a conocer un sector de pueblos que al contrario del resto crecía, la zona de Colorado, que alrededor del café y la pequeña propiedad, mantenía un desarrollo social y económico que los alejaba del cantón de Buenos Aires y los acercaba a Coto Brus. En esa línea de confrontación y muchas sociales, Don Jimmy toma una decisión que cambia su vida:
Fue cuando tomé la decisión de dejar la trinchera religiosa y unirme a otra: dejé el relativo confort de la parroquia y pasé a integrar una familia e integrarme a una comunidad, que me acogió en su seno y me dio casa, comida y trabajo; como eran los tiempos de la lucha Iglesia jerarquía e Iglesia Popular, los traumas y retos fueron superados por una valiente esposa y dos hijas que llenaron de ilusión el vacío dejado por la decisión de abandonar el trabajo pastoral (Ureña, 2018).
En este punto Jimmy Ureña inicia un episodio de su vida vinculado en los senderos del ambiente natural y la equidad social, integrando un grupo de líderes comunales, comenzó a identificar un tipo de desarrollo inclusivo, en cuanto no se quedaba solo en lo económico sino que integraba lo social y lo ambiental. (Fotografía miembros de la comunidad).
Para el año de 1989 se inician las primeras campañas de reforestación y protección del bosque primario, hacia 1993 se diseña el primer plan de desarrollo del Sector de Colorado, en el que se contemplan, actividades de recuperación de suelos, aprovechamiento racional de los recursos naturales, agroindustria y aprovechamiento en turismo del mayor atractivo de las comunidades: el Parque Internacional de La Amistad (Ureña, 2018).
El plan también contemplaba el fortalecimiento de la infraestructura de caminos, electricidad, acueductos, telefonía y educación secundaria. Luchas contra incendios, cacería, mejoramiento de las relaciones administración del Parque Internacional La Amistad. En este punto, la comunidad trabajo incansablemente, y pronto lograron que grupos de vecinos, dejaran de ver el parque como el causante de sus pobrezas y comenzaran a comprender los beneficios directos que les generaba; la cereza en el pastel fue la construcción de acueductos entre los años 1993 y 1995, debido a que las tomas quedaron dentro del área protegida y esa situación ayudó a cambiar la percepción del parque, de enemigo a benefactor y se acuño la frase: “La suerte del Parque es la suerte de las comunidades”.
En este punto, al estar anclada la mayor parte de la economía local en la producción de café y al caer los precios internacionales del grano y no recuperarse en el corto tiempo, las comunidades experimentaron otra salida de familias: eran conscientes de la necesidad de conservar, pero no había posibilidades en sus manos.
Fue en ese periodo, año 1999, en que junto a las comunidades y grupos organizados se inició otra etapa de las relaciones comunidades con el ambiente, integrados a los servicios turísticos.
Proyectos como Asomobi y Asoprola tomaron relevancia, dado que integraban producción, ambiente y servicios turísticos; apostarle a esos proyectos ayudó a mantener la esperanza de poder salir de la crisis.
Un hombre de lucha que aún sigue en sus constantes movimientos en pro de las comunidades:
“Hoy igual que ayer los retos continúan: el 2018 se presenta como un tiempo lleno de oportunidades, Educ@PILA y la Red Quercus dan un impulso que va más allá del distrito Biolley, se toma con mayor experiencia y compromiso el reto de la educación ambiental” (Ureña, 2018).
Mag. Karen Jiménez. Profesora e investigadora de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
