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 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

    Editorial noviembre 2025 

    Hoy los procesos de formación educativa son un reto a nivel planetario, lo cual marece ser evaluado y reflexionado con atención. Las personas que dedican su vida a esta noble profesión tienen en sus manos una enorme responsabilidad pero también la necesidad de aprender a trabajar en contextos cada vez más complejos y vulnerabilizados. 

    Sobre este asunto, este año generó grandes experiencias y momentos llenos de alegría para miles de estudiantes, padres y docentes costarricenses. Sin embargo, también de preocupación ante el desempeño académico, los casos de disciplina y violencia que se experimentaron dentro y fuera de los centros educativos.

   Ante este panorama en Costa Rica urge una tranformación educativa que marque un verdadero rumbo y con objetivos claros, lo cual beneficiará a la población estudiantil, pero también al país en su conjunto a mediano y largo plazo. Para lo cual es necesario generar cambios profundos pero fundamentados en criterios solido sustentado en informes, investigaciones y la inclusipon de las voces de los docentes y administrativos que viven día a día diversas situaciones dentro de escuelas y colegios. 

  Es verdad que la educación es un derecho para todos los niños y jóvenes, pero también es necesario más compromiso y responsabilidad de parte de sus familias, así como las personas que laboran dentro del magisterio como de de las diversas oficinas de dependencias del Ministerio de Educación  (MEP)

     El asunto no se puede resolver con algunas por medidas administrativas y paliativas,  implica un "cambio cultural" que involucre a toda la sociedad e incluso al l sector público como privado. En este sentido, fortalecer la relación entre las personas en encargadas de los menores con el personal administrativo - docente es fundamental para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje pero con sentido práctico y coherente.

      Dentro de este  proceso los niños y jóvenes también deben dar de su parte, pues aunque son menores de edad deben también cumplir a cabalidad con sus deberes.  Por lo anterior, las familias y los centros educativos se deben fortalecer los valores esenciales tales como el respeto, la disciplina, la responsabilidad y la honestidad. En esta tarea, las personas encargadas de los discentes son los primeros referentes de los niños y jóvenes, de aquí su papel fundamental.

    Este 2026 será un año clave para retomar el camino, pero una vez más, debe ser generado desde y con las personas claves en el proceso que experimentan cada día los retos y oportunidades que brinda las realidades educativas en Costa Rica. Por lo cual es elemental contar con metas claras y  procesos ágiles para la toma de decisiones con el propósito de mejorar la calidad educativa, en este camino resulta esencial fortalecer la dignidad de la labor docente en lugar de socavar su autoridad y accionar. 

   Por último, resulta urge contar con los recursos financieros y humanos necesarios para poder llevar a cabo la labor educativa de forma satisfactoria. En este sentido, los centros educativos deberían contar con mejor infraestructura y otros profesionales que apoyen las labores de aula, tales como psicólogos, trabajadores sociales, psicopedagógos y entre otros tal como sucede en otros países o bien dentro de colegios privados en el país. En definitiva, la educación no se limita solamente a dar y recibir clases, hoy los retos son otros, pero los fines son los mismos formar personas de bien, honestas, comprometidas y con capacidad crítica

Cátedra de Historia de la UNED