Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

 

Por Luis Arnoldo Rubio Ríos*

La Unión Europea  no está  enferma como dice Velia Govaere en su artículo “Las Voces del Descontento” publicado en la Nación el 21 de junio pasado. La crisis que la golpeó desde el 2008, igual que a otros países del mundo, incluyendo a Estados Unidos, fue seria, no se niega, pero las políticas de integración emprendidas por los 28 países que forman la Comunidad Europea, ha permitido que la Unión Europea en su conjunto, se levante paso a paso y que, a estas alturas del 2014, la crisis ya esté prácticamente solucionada.

Debemos aclarar que, las crisis no son exclusivas de un país  o una región en  particular. A Europa llegó por rebote como producto del colapso de la Banca de Inversiones de Estados Unidos “Bear Stearns” que bajó los precios de las acciones a insolvencia de numerosas entidades financieras de Europa. También hay que aclarar que las crisis no son eternas, son cíclicas  pero que,  con el esfuerzo y coordinación de las partes involucradas pueden solucionarse.  Lo que ha pasado en este caso es que, las voces de los Euro ecépticos o anti integracionistas europeos han lanzado un grito en el cielo, echándole culpa a la Integración y al Euro, la culpa de la crisis.  Se olvidan que, los verdaderos factores que ocasionaron la crisis son otros:

  • La globalización de las finanzas.
  • Las condiciones fáciles para acceder a un crédito, lo que incentivó préstamos de alto riesgo.
  • Los compromisos bancarios que hicieron que algunos gobiernos socializaran las pérdidas.
  • Los excesivos gastos de algunos gobiernos que perjudicaron las políticas de ingreso y de gastos.
  • Los desequilibrios en el comercio Internacional.

Y claro, frente a esta situación, algunos gobiernos como el de: Irlanda, Grecia, Portugal, España e Italia, manejaron sus políticas fiscales con desaciertos paulatinos que llevaron a acrecentar su crisis interna hasta el momento que lanzan el grito en el cielo de “Sálveme quien Pueda”.

Es de suponer que, si esta crisis ocurre en el marco de la Integración Europea, sea ésta la que tienda la mano, así como lo ha hecho hasta ahora que, como confraternidad de naciones que nace desde 1958, la Comunidad Europea, haya venido desde entonces impulsando un desarrollo auto sostenido en cada uno de los países adscritos a la Unión.

También dice Velia que, los Europeos están descontentos y sin esperanzas en el futuro de la integración Europea y que así lo han manifestado los votantes en las recién pasadas elecciones del Parlamento Europeo porque solamente asistieron al voto el 43.1% de los votantes inscritos en el padrón electoral de 380.000.000 millones de electores. En verdad es una cifra significativa si la comparamos con las de otros países, incluyendo  Costa Rica, donde en las recién pasadas elecciones sólo votaron un 49% de los electores con una población electoral de a penas un poquito más de 3 millones.

Por otra parte, debemos considerar que, actualmente en Europa existen grupos políticos de derecha y ultraderecha que hacen mucho ruido en las elecciones, pero que obedecen más a consignas propias como la anti inmigración, el anti empleo de otros países, la transculturación sobretodo de los musulmanes, etc. Es el caso de Marina Le Pen, dirigente del Frente Nacional en Francia que atiza a sus votantes diciendo que Europa es enemiga del pueblo y hay que movilizarse contra ella.  Lo mismo ocurre con el Partido de la Libertad en Holanda, cuyo dirigente  Geert Wilder  formó un bloque Parlamentario en mayo del 2014 para acabar con el “monstruo de Europa” como le decía a la Unión Europea. Todo esto no es casual, si lo unimos a la voz siempre anti integracionista y negativa de Inglaterra, que forma en su conjunto un grito similar  al Tea Party dentro del Partido Republicano en Estados Unidos.

En cuanto al Euro, podríamos decir que, es una moneda nace a troche y moche como dice Velia por cuestiones eminentemente políticas. No, el Euro tiene su historia : desde 1989, el Consejo Europeo, viene discutiendo la necesidad de  implementar la Unión Económica y Monetaria (UEM)  y el 1° de enero de 1999, después de una seria discusión se aprueba en Maastricht la iniciativa. Luego y hasta el 1° de enero de 1999   se crea la moneda y se pone en marcha el 1° de enero del 2002. Todo esto, previo a una meticulosa  acción concertada de:

  • Congelar la cesta ECU
  • Liberar los movimientos de capital
  • Poner en marcha la Unión Económica y Monetaria (UEM).
  • De reforzar las políticas económicas.
  • Controlar los  déficit excesivos de algunos países.
  • Fijar las fechas de introducción.
  • Emitir los billetes y monedas

 Todo esto, con el interés de asegurar el buen andamiaje de la moneda y con el afán de asegurarle a cada país inscrito en la UEM,  un desarrollo equilibrado y auto sostenido. De modo que, en lo que lleva de funcionar y a pesar de algunos inconvenientes que han tenido algunos países, el Euro sigue teniendo simpatía. Por ejemplo, observamos de una encuesta que hizo Pew Research Center para NYT en marzo y abril del 2013, en Grecia el 71% de los entrevistados aprueban el Euro,  en Alemania el 69%, en España el 66%, en Francia el 60% y en Italia, el 52%. Una mayoría significativa  que afirma que hay voces de contento en Europa.

 

*Dr. Luis Arnoldo Rubio Ríos. Catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Estatal a Distancia (UNED). Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.