Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por Krisna Solís Arquín*

    Antes de iniciar con la historia de la fundación y funcionamiento de este centro educativo, es preciso referirse a dos conceptos claves para el estudio de este tema:

Patrimonio Tangible

  Son las grandes realizaciones de una cultura que se pueden tocar y que son heredadas de generación en generación para poder ser apreciadas.  Puede ser clasificado en mueble e inmueble.  El tangible mueble son los objetos arqueológicos, históricos, artísticos, etnográficos, tecnológicos, religiosos, folclóricos, que constituyen un baluarte para cualquier país.  El tangible inmueble son los lugares, sitios, edificaciones, centros arqueológicos, industriales,  típicos, monumentos, con valor arquitectónico, histórico, arqueológico, artístico, que no pueden ser removidos del lugar donde se encuentran.

Patrimonio Intangible

   Es la parte invisible que trasciende de generación en generación como las técnicas para hacer ciertas cosas, las tradiciones, rasgos espirituales, intelectuales que caracterizan a una sociedad.  Además puede ser transformada e intercambiada.  Ejemplos pueden ser la poesía, ritos, tradiciones, costumbres, medicina tradicional, diferentes lenguas, música, danzas, bailes, la vestimenta, la gastronomía, adivinanzas, villancicos y juegos.

Foto de la antigua fachada de la Escuela Pedro Murillo Pérez (Barva de Heredia)


Creación y valor histórico del inmueble

   Durante la Época Colonial  la educación no tenía carácter primordial.   Conforme pasó  el tiempo fue de interés de la Iglesia y posteriormente incursionó la municipalidad.  El 11 de setiembre de 1820 se tomó la decisión de fundar la primera escuela en la ciudad de Barva de Heredia donde el salario del maestro (cuatro pesos) sería pagado por los padres de familia.

   En 1825 el primer maestro fue don Gabriel Ugalde, cuyo salario sería de un real por niño, en caso de ser muy pobre, debían de pagar medio real las mujeres viudas y las mujeres solas.  Posterior a ello, se exigió que todo padre de familia pagara un real, de lo contrario, se les imponía una multa de dos reales y se les detenía por 24 horas.  Sobre lo anterior se indica:  “Siendo muchas  las molestias que ocasionan a la Municipalidad el pago de la escuela, se exige a todo padre de familia que deposite cada mes su real correspondiente y en caso de que alguno no compareciere, será castigado con 24 horas de arresto…” (González, 1945, pág. 30).  Además, era obligatorio que todo niño con siete años cumplidos fuera a la escuela.   

  Posteriormente, se colocó a don Domingo Fernández a cargo de la escuela; luego en 1830 fue doña Florencia Gutiérrez con un sueldo de dos pesos mensuales. 

   En 1849 fue suprimida la escuela pero fue reabierta en febrero de 1850 con los maestros Pío Murillo y don Manuel Cháves y cuyo salario sería de doce pesos cada uno; después de ese año, Martín Pérez, Antonio Ávila, José Zamora, Vicente Monge,  entre otros.  En ese momento se impartían lecciones de lectura, escritura, gramática, ética, aritmética, geometría y metafísica. 

  Las lecciones se impartían en un edificio en mal estado donde había trabajado el Cabildo y la Cárcel y donde actualmente se encuentra la clínica de salud de Barva (en la esquina noroeste del parque de la localidad); “Por consiguiente que este edificio tiene alrededor de 100 años de construido; aún se conserva con tejas de barro” (Solera, 1963, pág. 82).  Estaba dividido en dos secciones, una para la escuela de niñas y la otra para la escuela de niños.    Tiempo después se tomó la decisión de construir un edificio para lo cual el gobierno aprobó un empréstito de 2000 colones, más una multa que se le cobró de 5000 colones a un vecino de la localidad y otras donaciones de la iglesia, con esto  se logró ahorrar  9000 colones con lo que se inició la construcción, pero poco tiempo después fue detenida hasta que se terminó en 1894. 

  En 1896 don Pedro Murillo Pérez fue director de la escuela de varones y su hermana María, de la escuela de niñas; “Educador insigne y barveño de grandes méritos, quién dejó en sus discípulos recuerdos inolvidables durante su excepcional labor docente. Su nombre lo lleva la escuela actual, y lo llevará siempre como un homenaje al extinto mentor”. (Solera, 1963, pág. 83).   Poco tiempo después se unieron las dos escuelas y en 1922 se le dio el nombre de Escuela Pedro Murillo Pérez en honor al maestro, director, y regidor municipal de Barva, muy querido por la comunidad.  En ese momento la Escuela Normal había comprado un terreno en Barva para edificar el Instituto Pedagógico Centroamericano, el cual nunca se construyó.  Dicho terreno fue adquirido por la junta de educación del lugar.   En 1940 se destinan 100 mil colones para iniciar la construcción del nuevo edificio escolar pero se inicia en 1942 a cargo del constructor Rafael Fernández en la administración Calderón Guardia.  Posteriormente se detuvo la construcción, y en la administración de Figueres Ferrer se reanudó bajo la dirección de Juan Bolaños  la cual se postergó hasta la administración de Otilio Ulate de 1949 a 1953 y finalmente se inauguró el 21 de setiembre de 1952 sin haberse terminado la obra con la presencia del presidente Ulate y la bendición del cura párroco de la localidad; “Bendijo el edificio el señor Cura Párroco Presbo. don Mardoqueo Varela Castillo, y concurrieron al acto el señor Presidente de la República don Otilio Ulate Blanco…”. (Solera, 1963, pág. 89).    Durante la mañana sería escuela para niños y por la tarde para adultos.  En 1952 se trasladó la escuela al nuevo edificio donde actualmente se encuentra.  El viejo edificio escolar se vendió a la Municipalidad.   

   Actualmente la escuela está en funcionamiento en donde cada año gran cantidad de niños asisten a la misma, provenientes de diversas localidades (distritos) de Barva de Heredia, tales como Barva Centro, San Roque, San Pablo, Santa Lucía, entre otras. Aunado a esto, se debe rescatar que en esta Institución se imparten clases de Catecismo (Iglesia Católica) los Sábados a partir de las 8 am. 

 *Estudiante de la Carrera de la Enseñanza del Inglés de la Universidad Nacional. Correo electrónico: kEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Bibliografía y fuentes

González, Luis Felipe. Historia del Desarrollo de la Instrucción Pública en Costa Rica. Tomo 1. Imprenta Nacional, 1945. San José, Costa Rica. Pág. 30.

Instituto de Fomento y Asesoría Municipal.  Cantones de Costa Rica.  Edición Provisional, 1985. 

Solera Rodríguez, Guillermo.  Memoria del Cantón de Barva de Heredia.  Primera y única edición.  1963.