Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por Licda. Jenny María Contreras Briceño*

Los nuevos programas de Estudios Sociales en I y II ciclos con vigencia a partir del curso lectivo 2015; tienen un cambio de nombre, con el fin de visualizar la nueva importancia de la educación cívica en el programa por lo cual se llama “Estudios Sociales y Educación Cívica”, en lugar del nombre actual de Estudios Sociales.

Dichos programas están diseñados dentro del marco de la ética, estética y ciudadanía; Las sugerencias de actividades de medición y las actitudes permiten al docente el abordaje dentro y fuera del aula de los procesos de transversalidad.

Precisamente, la propuesta pretende facilitar, enriquecer y clarificar conceptos, valores y actitudes, así como motivar el acceso a los nuevos conocimientos y destrezas, para el desenvolvimiento social e individual; vivencias que son imprescindibles en la formación de seres humanos íntegros, capaces de enfrentar y resolver la complejidad de la época actual.

Procurar que los alumnos trasciendan memorizar los qués y cuándos, para realmente comprender los cómos, los porqués y, sobre todo, los “¿a mí qué?”, es uno de los principales objetivos de la reforma al programa de Estudios Sociales.

Para el ex -ministro de Educación, Leonardo Garnier,  el nuevo enfoque permite priorizar el análisis por encima de la memorización, lo cual promueve el diálogo y el debate dentro de las aulas

”Estudios Sociales pasa a ser una materia sobre la vida. No es Historia, Geografía y Cívica, sino que es la realidad local, regional y nacional. Es decir, el curso gira mucho más en torno al estudiante y creo que eso lo va a hacer mucho más relevante”.

     Hoy los docentes nos enfrentamos, una vez más, al desafío de ser protagonistas de transformaciones en el sistema educativo y de sustentar la formación de quienes, en un futuro cercano, deben ser ciudadanos comprometidos, capaces de sostener un pensamiento crítico-analítico y de solventar una convivencia solidaria. Para ello es fundamental que las bases sobre las que se funde la propuesta curricular, con sus contenidos educativos y formas de organización, se orienten hacia la afirmación de una identidad ética, social y cultural sustentada en los conceptos de justicia, equidad, inclusión y vida democrática.

El momento actual no escapa a esa dinámica histórica y, desde el quehacer educativo, debemos esforzarnos por dar respuestas a las múltiples demandas derivadas de nuestro ámbito social. Entre otras, esas demandas exigen instituciones educativas y profesionales docentes que desarrollen y fortalezcan un núcleo de competencias fundamentales que permitan a los estudiantes el desenvolvimiento de capacidades.

Desde este punto de vista, consideramos esencial la capacitación de nuestros docentes en el desarrollo de competencias, que permita potenciar en los estudiantes, las destrezas, conocimientos y habilidades, como herramientas necesarias para permitir su inserción en la sociedad costarricense y consolidar la valoración de los sistemas socio-políticos, democráticos, pluralistas y tolerantes, como el marco más adecuado para el desarrollo armónico de las vidas individuales y colectivas.

*Licda. Jenny María Contreras Briceño. Profesora de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.