Por Vinicio Méndez*
Como parte de las iniciativas de difusión de la Escuela de Ciencias Sociales y de la Cátedra de Historia de la UNED surge el proyecto “Estampas de Antaño” el cual pretende motivar al lector a realizar un viaje en el tiempo a través de imágenes de la Costa Rica de ayer. De esta forma en cada edición se ofrecerán fotografías con su respectiva descripción.
En este mes se ofrece una fotografía de 1928 que retrata la calle 13 de la ciudad de San José, la cual muestra a un “lechero” en su caballo y niños jugando en la línea del ferrocarril. La imagen nos invita a revivir una mezcla sonidos, olores y sensaciones que transmiten la vivencia en la primera mitad del siglo: los rústicos durmientes que soportan el metal, los pies descalzos de los niños, la espuma de la leche aún tibia en los tarros que el caballo debe soportar sobre sí.
El lechero en muchos casos también emprendía la tarea de ordeño, para luego hacer el traslado y la distribución de su producto casa a casa. Además, estos productores comercializan quesos elaborados artesanalmente y natilla. La profesión logró tal incremento que sólo en Coronado hay cerca de 100 lecheros que recolectan cada mañana la leche para distribuirla en las ciudades vecinas.
A principios del siglo XX, un texto de El Heraldo de Costa Rica titulado “El lechero”, brinda algunas simpáticas líneas sobre esta profesión y que al mismo tiempo reflejan como este personaje es parte de la vida diaria. De este modo dice entre otras cosas:
El lechero monta enbutido [sic] entre cuatro grandes tarros de hoja de lata, dos delante y dos detrás, y el montarse y el apearse, en medio de tales adminículos, requiero no poca destreza para no dar al traste con los trastos.
De dos maneras pueden abusar los lecheros: falseando las medias y bautizando la leche en alguno de los jordanes del camino. Por eso deben ser vigilados por la Policía de Higiene.
Este bucólico personaje tenía un modo especial de anunciarse frente a las puertas de las casas el silbido, sonoro, enérgico, estridente, inimitable. En definitiva, este imagen forma parte de la identidad y de los recuerdos de la niñez de miles de costarricenses.
El lechero

Fuente: Archivo Nacional de Costa Rica. Fondo Fotografías. Signatura 668
*Lic. Vinicio Méndez. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
