Por Lic. Ronald Martínez Villarreal*
Como parte de las iniciativas de difusión de la Escuela de Ciencias Sociales y de la Cátedra de Historia de la UNED surge el proyecto “Estampas de Antaño” el cual pretende motivar al lector a realizar un viaje en el tiempo a través de imágenes de la Costa Rica de ayer. De esta forma en cada edición se ofrecerán fotografías con su respectiva descripción.
En este mes se ofrece una fotografía de la entrada de la Ermita de Nuestro Señor de la Agonía, Liberia. Porfirio Rovira Ruiz y Antonio Morales junto a El Nazareno, listo para cabalgar en una burra en procesión hacia el templo parroquial. (Colección Ermita de Nuestro Señor de la Agonía)
La Ermita de Nuestro Señor de la Agonía de Liberia se construye entre 1854 y 1865 por iniciativa del señor Baltasar Baldioceda y Estrada (1816-1900), quien motivado por su devoción y la ayuda de los vecinos, se dio a la tarea de recaudar limosnas y materiales para la obra, así como de solicitar los permisos correspondientes. La obra se lleva a cabo en un periodo donde se está conformando una estructura económica y social que antecede al gran auge ganadero del siglo XX.
Se trata de una sociedad divida y diferenciada entre hacendados, trabajadores de las haciendas, jornaleros y artesanos. Y es precisamente de estos sectores donde salen los recursos, conocimientos y el trabajo que hacen posible esta joya arquitectónica.
La Ermita de Nuestro Señor de la Agonía es símbolo de la identidad liberiana y guanacasteca. En el templo y sus alrededores se llevan a cabo una serie de tradiciones religiosas, en las que la comunidad, en gran concurrencia ha participado desde hace muchos años, tal y como lo recuerda don Eugenio Salazar Girón.
“¡Qué procesiones más preciosas partían de ahí! Recuerdo los Domingos de Ramos, ver la imagen de Nuestro Señor montando en un burrito, o ver a la famosa e inteligente burra tocando las puertas de las casas con sus cascos para que le dieran un guineo o algo de comer”
El Nazareno hacia procesión del Domingo de Ramos. Liberia hacia 1950

Fuente: Cortesía del autor
*Lic. Ronald Martínez Villarreal. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
