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Boletín electrónico

 

IN Memoria

Por Heriberto Quesada*

         Fernando Cardenal nació en Nicaragua en 1934 y murió año los 80 años el pasado 20 de febrero. Fue un sacerdote jesuita para quien la Compañía  de Jesús fue uno de sus grandes amores hasta el final de sus días.

         En uno de sus escritos denominado  "Testamento", Cardenal cuenta sobre su otro amor, los pobres:

         Es importante captar que Jesús no dice que lo que  hago por esos pobres Él va a tomar como hecho a Él. No  dice eso. Dice: “CONMIGO LO HICIERON”. Él se identifica plenamente con los pobres. Está clarísimo. En este contexto les cuento que el año 1970, después de vivir 9 meses con personas en extrema pobreza de un barrio marginado de la ciudad de Medellín, al despedirme de mis vecinos, a quien había llegado a querer mucho, en esos 9 meses de vivir con ellos me había encariñado mucho con  ellos, y ese cariño me hizo sentir todos esos meses el dolor tremendo por la extrema pobreza; yo los veía como sumergidos en un  mar de sufrimiento permanente, sin esperanza, entonces al despedirme de ellos les hice un juramento solemne, les dije “que dedicaría lo que me quedara de vida a la liberación de los pobres, a la lucha por la justicia, por amor a ellos, inspirados en ellos. En este presente  año 2010 cumplo 40 años de aquel juramento, que sigo cumpliendo todos los días desde entonces.

         El sueño de un mejor mundo para los pobres hizo que Cardenal asumiera como ministro de Educación del gobierno sandinista en 1984. En estos años gestó una de las páginas más hermosas en las últimas décadas del país centroamericano, como es la Cruzada Nacional de Alfabetización. Cientos de personas de diferentes estratos sociales y de diversa formación académica se lanzan a los pueblos para alfabetizar a sus compatriotas menos afortunados. Es así como miles de personas aprenden a leer en todos los rincones del país.

         Los convulsos años ochentas, caracterizados por una Centroamérica sumida en los conflictos militares y una enorme desigualdad económica, es el contexto en el cual  Fernando Cardenal comienza a ocupar el cargo de Ministro de Educación hace que el papa Juan Pablo II obligue a la Compañía de Jesús a expulsar a este jesuita de la congregación. El sacerdote alegó objeción de conciencia, sin embargo oficialmente dejó ser jesuita. Aunque formalmente dejó de formar parte del Instituto en realidad siguió viviendo como un Compañero de Jesús más. A finales de la década de los noventas volvió humildemente a hacer su noviciado y fue reintegrado oficialmente a la Compañía de Jesús. Regresó al amor del que nunca se apartó.

         El amor a la educación y a los jóvenes hizo que Fernando Cardenal se mantuviera al Frente del Proyecto de Fe y Alegría gracias al cual incontables niños se han educado.

         Fernando Cardenal supo llevar en su interior sus más profundos amores y dio a cada uno lo que les correspondía: Jesús, los pobres y la educación.

Descansa en paz.

*Por Heriberto Quesada. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED y docente de Estudios Sociales. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.