"Volvamos a la tierra" no solo se recuerda como un viejo lema de campaña política en la década de los 80’s enfocado en destinar recursos financieros, humanos y técnicos al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), con el fin de desarrollar proyectos específicos de ciertos cultivos prioritarios, como el arroz, maíz, frijol, café, caña de azúcar, cacao, cítricos, algodón, sorgo, tomate y manzana, según lo indica el Programa Nacional de Producción en la Memoria Institucional del MAG de 1983.
Este proyecto de "Volver a la tierra" logro medianamente sus objetivos, siendo víctimas de este falso desarrollo económico a los agricultores y campesinos que habían sido afectados por el proceso inflacionario que afectaba la economía nacional desde 1979. Debido a que se fueron limitando los espacios para la producción, y actualmente nos caracterizamos por ser un país en su mayoría importador de alimentos básicos, y exportador de algunos bienes como la piña y el banano, que su ganancia huye de nuestro país y se refugia en unas pocas manos de algunos empresarios extranjeros.
Pero ¿Qué acciones podemos realizar para lograr un cambio? Es necesario que como ciudadanos empoderemos e involucremos a las comunidades en las acciones de siembra de cultivos en nuestros propios hogares, huertas urbanas, cultivos en hidroponía, e inclusive espacios para reforestación de especies nativas, que sin duda nos permiten mantener la biodiversidad de especies y el suministro de agua en muchas regiones de nuestro país. En este sentido, los centros educativos desde primaria a nivel universitario pueden generar valiosos procesos en favor del desarrollo de habilidades relacionadas con este tema y la toma de conciencia sobre la importancia de la agricultura en equilibrio con el ambiente.
La gran importancia del desarrollo de huertas urbanas, se entrelaza de manera directa con la mejoría de hábitos alimenticios, con dietas más saludables e inclusive con un ahorro familiar. Es necesario identificar a Costa Rica como el país más consumidor de productos agroquímicos a nivel mundial (por hectárea sembrada) para el control de plagas y fertilizantes para el desarrollo de los cultivos, según lo analiza el periodista Jorge Araya del Semanario Universidad (3 jun 2015). Aunque algunos defienden que estas estadísticas sean erróneas, mencionando que el país es un distribuidor a nivel centroamericano de agroquímicos, estos productos son enviados al resto de las naciones vecinas.
Es una realidad que al plantar nuestros productos en el hogar sabemos con exactitud que sustancias aplicamos para su crecimiento, así como la posibilidad de experimentación con una serie de abonos orgánicos u otros productos que nos permiten cultivar de manera más sostenible, como la recolección de agua de lluvia para el desarrollo de los cultivos.
Además de las ventajas ya mencionadas, el desarrollo de los cultivos se establece también con una ventaja productiva para las comunidades, con una independencia en su alimentación, redes de cambio o trueque comunales que permiten una mayor convivencia y compartir los productos excedentes de la producción. Además el desarrollo de la agricultura puede favorecer a las personas para desarrollar actividades productivas que logren generar ingresos a su núcleo familiar, producto de la venta de los mismos.
Uno de los mayores beneficios que puede traer la agricultura a nuestras vidas es el aporte a la salud emocional, mental, y física, ya que se ha demostrado los grandes beneficios que han podido obtener una gran cantidad de grupos sociales del trato directo con las plantas. Por lo tanto es necesario que ¡Volvamos a la tierra!
* Lic. Carlos Quesada. Profesor de la Cáteddra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
Bibliografía consultada
- Araya, Jorge. 3 jun 2015. "Costa Rica es el consumidor más voraz de plaguicidas en el mundo"http://semanariouniversidad.ucr.cr/pais/costa-rica-es-el-consumidor-mas-voraz-de-plaguicidas-en-el-mundo/
- Programa Nacional de Producción. Memoria institucional del Ministerio de Agricultura y Ganadería 1983
