Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por Mag. Carlos Quesada*

     La enseñanza de la historia en la actualidad implica la búsqueda de técnicas atractivas y cercanas a la realidad de las personas. En este sentido, el uso de diversas fuentes permite despertar el interés.

     En esta ocasión ofrecemos un ejemplo de cómo aproximarse a la comprensión de grandes procesos históricos, pero de una forma distinta gracias una carta de amor de mediados del siglo XX, que sobrevivió el paso del tiempo.

     La década de 1940 representa un período conflictivo para los costarricenses, problemáticas entre trabajadores y patronos, la participación cada vez mayor del Partido Comunista en la política costarricense, fraude electoral, tensiones políticas, el papel de la reforma social, derechos laborales, la Guerra Civil de 1948, así como las graves consecuencias económicas producto de la Segunda Guerra Mundial.

     Sin embargo no podemos obviar la convivencia social, y otras relaciones existentes en la que el amor y el romance era parte de la cotidianidad, poesía y amor que llegaba a mezclarse con las condiciones propias de la época. En la ilustración #1 se encuentra un breve poema, fechado con el día 11 de abril de 1940 escrito por “Helia” con la dedicatoria a Luis Paulino, que es transcrito de la siguiente manera:

A que negar

A que negar que me quisiste un día,

Porque quieres borrar lo que ha pasado,

si yo sé que me quieres todavía,

aunque jures que todo se ha olvidado.

Son tan tristes y breves nuestras vidas,

Es tan dulce soñar con las quimeras,

que aunque tú me asegures que me olvidas,

se que es mío tu amor aunque no quieras.

Para Luis Paulino con todo el cariño

De su corazón quien nunca lo olvida.

Helia

     Estas estrofas nos ubican en una relación amorosa o un breve romance que al parecer no se logró consolidar. Helia reclama a Luis Paulino su negación de este amorío, hace énfasis en la brevedad de sus vidas, y la seguridad de que ese amor no había sido olvidado.

     El poema escrito, nos permite imaginar el panorama social que se vivía en la época, el amor y el enamoramiento no era marcado por las dificultades políticas o económicas que se pudieran vivir.

     De acuerdo con lo que se logró indagar el dedicado de este poema, fue líder del partido comunista en la comunidad de Tibás, el cual se caracterizaba por su ser un hombre bien parecido en la época por lo no es de extrañar que tuviera amoríos.

     La cotidianidad en la década de 1940, nos enrumba en una serie de relaciones que en muchos casos no eran permitidos por la familia, o existían factores económicos y compromisos políticos que sellaban el amor.

     Hoy el cambio es notable, se vive una realidad económica y política muy diferente. Las muestras de cariño y amorosas han ido evolucionando a relaciones más abiertas, y diversas. Lo único que permanece es la brevedad de nuestras vidas y los sueños de quimeras. 

*Mag. Carlos Quesada. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Nota aclaratoria: para realización de este artículo  se contó con la autorización de doña Señora Oliva Rodríguez Arce, quien muy amablemente permitió acceder a esta valiosa fuente y su reprodución.