Emblemas blanco

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Una fiesta en Liberia

Liberia, Guanacaste; ciudad fundada como centro político y administrativo de una región históricamente dominada por extensas haciendas ganaderas. Los conquistadores españoles llamaron a este territorio “El paraíso de Mahoma”, por su belleza natural.

Allí, hace más de 300 años se comenzó a gestar la tradición del tope de toros, hoy declarado por el gobierno de la República de Costa Rica como patrimonio cultural inmaterial. De las haciendas se traían los mejores ejemplares para la monta y se juntaban en las cercanías del río Liberia. Desde ese sitio se enrumbaban hacia la ciudad paseándose por entre calles de cascajo blancuzco y casas de barro, y resguardados por los mejores sabaneros de cada una de las extensas propiedades ganaderas. El término del recorrido era la barrera, construida al otro lado del poblado.

En este reducto de madera, los gallardos hombres mostraban sus habilidades en la monta y el manejo de los bravos bovinos. De esa práctica histórica, se desprende hoy un legado cultural que enmarca particulares costumbres y tradiciones en constante evolución, y que se convierten en parte esencial de los habitantes de la mítica “Ciudad Blanca” del noroeste de Costa Rica.​