Freire, P. (2005). Pedagogía de la Esperanza. Un reencuentro con la pedagogía del oprimido
Por MSc. Allyson Nuñez Méndez*
Las ideas de Paulo Freire, escritas en el libro están fundamentadas en una enseñanza que supera las prácticas discriminatorias y que invisibilizan. En esta práctica el docente parte de lo que el educando sabe y de su realidad, esto con el objetivo de que el estudiante logre la construcción de su propio aprendizaje.
Toda su propuesta se centra en la esperanza movilizadora y en el sueño de la utopía para un mundo mejor. “Un mundo donde mujeres y hombres se hallen en proceso de liberación permanente.” (Freire, 2005, p. 62) Sin embargo, la esperanza, no tiene el poder de transformar la realidad, es necesaria, pero no suficiente, a esta se le debe unir la acción que cambiará la historia por venir y donde se toma en cuenta la vivencia sociocultural del educando.
La esperanza vista de esta forma se convertirá en un proyecto pedagógico que junto con el compromiso social y la praxis serán recursos que ayudaran a transformar aquellas situaciones que se consideran injustas en la realidad. “En cuanto necesidad ontológica la esperanza necesita de la práctica para volverse historia concreta. Por eso no hay esperanza en la pura espera, ni tampoco se alcanza lo que se espera en la espera pura, que así se vuelve espera vana.” (Freire, 2005, p.25)
Freire (2005) nos indica, de igual forma que la esperanza se fundamenta verdad y en la calidad ética de la lucha, lo cual ayuda a superar la necesidad de dejarse atrapar por el pasado, así que se debe educar para superar la nostalgia y superar la visión de una realidad que no es real y aceptar la realidad como se presenta, trascendiendo a los arrebatos excesivos y asumiendo la propia realidad histórica. (p.25)
Empero la esperanza y su pedagogía siempre parten de una situación límite, que es su punto de partida y es donde surge la pedagogía de la esperanza y su materialización que es definida por Freire (2005) como lo inédito viable (p.125). Esta categoría implica que el sueño por un mundo mejor es posible y vendrá si las personas que son sujetos históricos luchan por conseguirlo. Vemos entonces como en esta categoría es donde se unen la acción con el pensamiento, y con la cual Freire nos dice que podemos hacer posible la esperanza.
Así que, según esta teoría, los seres humanos hacemos nuestra realidad, a partir de nuestras vivencias, de manera que nos convertimos en sujetos ontológicos, que hacen una lectura crítica del mundo y que podemos hasta transformarlo, y nos reconocemos, además, como seres sociales, culturales, históricos y políticos. De igual forma, esta pedagogía, explica Freire, busca un diálogo permanente y una relación estrecha, pero diferente con el conocimiento y con la sociedad.
Fundamental es tener esta visión de mundo porque, según explica Freire, citado por Korol (1993) “en el momento en que tú admites que el mañana es un dato ya dado, que tú marchas hacia él inexorablemente, entonces no hay por qué hablar de esperanza. La esperanza se instala en ti en el momento en que el mañana no es inexorable; puede venir y puede no venir. En otras palabras, el mañana tiene que ser hecho por nosotros. Eso es lo que para mí fundamenta la esperanza como una necesidad ontológica.” (p.2)
Dentro de este proceso de aprendizaje y enseñanza, señala Freire, el papel del docente debe ser diferente al que le asigna lo que llama educación bancaria, donde el rol del docente es el de transferir conocimiento a aquellos que no lo saben. En esta propuesta de Freire, el educador desarrolla una apreciación diferente sobre su labor. La verá como una lucha por ayudar a develar la verdad, colaborando para que se descubran las posibilidades y se superen los obstáculos que impiden encontrar la esperanza.
Indica Freire (2005) el docente debe siempre tener en mente la visión de mundo de los estudiantes, ya que se debe partir de esta lectura para enseñar el contenido. (p. 41) Porque teniendo esto en cuenta, comprendiendo esta realidad es puedo empezar a cambiar lo concreto. El reto del docente será pasar de su discurso sobre su propia lectura que tiene de los estudiantes, a desafiarlos en el para que hablen sobre su propia visión de mundo.
Para lograr todo lo anterior, indica Freire, el docente debe partir, para enseñar, de lo que el educando sabe o conoce, y no desde su propia perspectiva. Considerando que cada persona tiene el saber que le da lo ya vivido, su experiencia y además debe contemplar que cada persona concibe la educación de forma diferente dependiendo de su contexto y también de su experiencia de vida. Así que la práctica docente no puede ser indiferentes a los aspectos sociales y políticos de la sociedad en la que se desenvuelven, tanto el docente como los estudiantes. Freire (2005) indica que “para el educador o la educadora progresistas no hay otro camino que el de asumir el "momento" del educando, partir de su "aquí" y de su "ahora", para superar en términos críticos, con él, su "ingenuidad".” (p. 65)
Al comprender esta realidad hay un replanteamiento de la forma en que se perciben a los estudiantes, porque ahora se cree en su potencial, en su capacidad de actuar, de reflexionar y hasta de disentir. Y por su parte el educando se reconoce “como sujeto que es capaz de conocer y que quiere conocer en relación con otro sujeto igualmente capaz de conocer, el educador, y entre los dos, posibilitando la tarea
de ambos, el objeto del conocimiento.” (Freire, 2005, p. 66)
De esta forma el estudiante va conociendo contenidos, pero además va descubriendo que puede conocer y se va asumiendo como un sujeto cognoscente y con su propio sentido crítico. Al tener la práctica docente un nuevo sentido, creando las posibilidades para que el conocimiento lo produzca el mismo educando.
Enseñar siguiendo esta línea progresista, indica Freire (2005) significa que el estudiante se apropie del contenido que se está estudiando y así aprenda a aprender, es decir, sea capaz de realizar un aprendizaje significativo por sí solo en una variedad de circunstancias, adquiriendo estrategias cognitivas que le permitan regular su propia actividad educativa. Así que el educando, es educando realmente, cuando conoce o va conociendo los contenidos, que son objetos cognoscibles, y no en la medida en que el educador va depositando en él la descripción de los objetos, o de los contenidos.
Este es un enorme desafío que se le presenta al sistema educativo; porque esto significa desarrollar en los seres humanos un pensamiento de la complejidad que integre saberes dispersos; así como un cambio de actitud para organizar el conocimiento; para el pleno empleo de la inteligencia, lo cual estimula la creatividad, la curiosidad, la autonomía cognitiva, la capacidad de dudar, pero también la actitud para problematizar y auto-cuestionarse.
Esto no significa que ese respeto por el otro limite las posibilidades; todo lo contrario, se trata de no invisibilizar lo vivido, sino de tomarlo en cuenta y a partir de eso construir lo que se enseñará y darle un nuevo sentido se estará promoviendo una cultura de diálogo. Esta disponibilidad para el diálogo es una postura que se debe asumir en el proceso de enseñanza, ya que en este proceso “unos enseñan, y al hacerlo aprenden y otros aprenden, y al hacerlo enseñan” (Freire, 2005, p. 138)
Este “diálogo pedagógico implica tanto el contenido u objeto cognoscible alrededor del cual gira como la exposición hecha por el educador o la educadora para los educandos sobre ese contenido.” (Freire, 2005, p.146). Estas proposiciones político-pedagógicas de Paulo Freire que han sido analizadas, reconocen que la educación no es neutra, en este proceso de enseñanza se transmiten los propios pensamientos ideológicos, pero respetando las ideas antagónicas que tienen los educandos. Sin embargo, lo anterior no significa que ese respeto por el otro limite las posibilidades; todo lo contrario, se trata de no invisibilizar lo vivido, sino de tomarlo en cuenta y a partir de esto construir lo que se enseñará y darle un nuevo sentido.
Conclusiones
El paradigma de la pedagogía de la esperanza pone a las personas como el centro de las realidades, por lo que ambas se preocupan con la formación del sujeto de derecho y con que estas tengan un conocimiento de sus derechos fundamentales y el de los demás y que sea capaz de promoverlos y defenderlos.
La pedagogía de Freire indica que el desarrollo del conocimiento crítico da mayores posibilidades de opinar con conocimiento, de exigir el respeto y cumplimiento de sus derechos y de actuar para defenderlos. Para esa transformación de la sociedad, se considera que las personas deben asumir su función transformadora desde su visión de mundo, es decir, desde sus vivencias políticas, sociales, culturales y hasta económicas, volviéndose de esta manera sujeto histórico.
Para lograr lo anterior, no es suficiente con que el docente domine los contenidos a compartir, sino también es necesario que lo comunique de manera efectiva tomando en cuenta las necesidades y los intereses de sus alumnos, procurándoles una participación activa en el proceso, escuchándolos dentro de un clima de diálogo educativo, participativo, reflexivo y empático que también sea transformador de la sociedad.
El diálogo vendrá a eliminar las jerarquías y promoverá la confianza entre educadores y educandos y hará posible la modificación de la realidad, convirtiéndose en un mecanismo transformador. De esta manera la educación junto con la acción política y social son necesarias para transformar las situaciones difíciles, porque le enseñan a las personas a ser conscientes de su vida y a desarrollar conocimientos, habilidades y valores para poder planificar, crear y lograr cambios.
*MSc. Allyson Nuñez Méndez. Profesora de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo:
Referencias
Freire, P. (2005). Pedagogía de la Esperanza. Un reencuentro con la pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI Editores. Recuperado de: http://www.cronicon.net/paginas/Documentos/paq2/No.11.pdf
Freire, P. (1970) Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.
Korol, C. (1993) “Como nunca en la historia, Marx pagaría para vivir en el mundo de hoy”. Entrevista al pedagogo brasileño Paulo Freire. Recuperado de: http://www.portalces.org/biblioteca/equidad-social/entrevista-al-pedagogo-brasileno-paulo-freire-como-nunca-historia-marx
