Ficha técnica
Dirección: Gus Van Sant
Producción: Bruce Cohen, Dan Jinks.
Guion: Dustin Lance Black.
Fotografía: Harris Savides.
Edición: Elliot Graham.
Duración: 128 minutos.
Año: 2008
Por MSc. Wagner Ramírez Arroyo*
Esta producción aprovecha una oportunidad para el Cine y la Historia, explorar las contradicciones sociales del pasado para entender la sociedad actual. En este caso, el drama se sitúa en Estados Unidos durante la década de 1970 y aborda el tema de la discriminación contra la población homosexual, es difícil encontrar otro tema tan “actual” como este. La película retrata la vida de Harvy Milk, quién es célebre por ser el primer homosexual abiertamente declarado en ocupar un cargo público en Estados Unidos.
Sean Penn interpreta a Milk de forma casi magistral, su gestualidad es enérgica y convincente, pero ligeramente estereotipada, pero lo importante del personaje es el mensaje que trasmite, Harvy lucha en un mundo fanático y hostil contra los homosexuales y el argumento busca humanizarlo en cada escena, porque quiere dar un mensaje provechoso a la sociedad: al fin y al cabo todos somos seres humanos.
Para hacer una película digna del consumo de masas hollywoodense, era necesario hacer un excesivo énfasis en los líos amorosos de Milk, ¿Era esto tan ineludible? Para la rentabilidad tal vez sí, para el desarrollo de la historia no, aunque suene poco convencional la homosexualidad no solo se define por la sexualidad, hay elementos más provechos de contar sobre esta población, como su lucha por el acceso a la igualdad, por ejemplo. En el trasfondo simbólico se evidencia, nuevamente, en la falta de autocrítica social manifestada por los que ostentan el poder de producir cine. La película se fundamenta en la esperanza de que el “sueño americano” es una realidad poco socavada.
Harvey Milk es puesto en escena o como un hombre políticamente astuto, logra posicionar asuntos “homosexuales” en el mercado electoral y abre debates sobre la identidad de género y el acceso a derechos de las minorías. Este personaje resuena en la actualidad y sería justo que hoy viviera para ver los frutos de su labor y continuar su lucha contra la agudización de la homofobia El guion abarca los últimos ocho años de vida del protagonista, un espacio de tiempo relativamente corto si se compara con otras biografías de Hollywood, pareciera que fue más importante para el director la vida pública de un personaje político contextualizado que la historia de vida de un hombre, de hecho no estamos ante un relato histórico, es un drama personal de un individuo cuyos logros encontraron transcendencia social.
La película logra denunciar un pasado convulso que se asocia con el presente fácilmente. La comunidad homosexual de San Francisco sufría discriminación en todos los frentes: abusos policiales, hostilidad en los comercios y rechazo familiar por ejemplo. Una de las cuestiones más difíciles de dilucidar es si el drama busca martirizar un humano o humanizar un mártir, es decir ¿Qué emociones quiere despertar el director en los espectadores, empatía por la causa política homosexual o sensibilizar sobre el sufrimiento del otro? Cada espectador hará sus propias conclusiones.
Lo cierto es que Harvyey Milk hizo importantes aportaciones a la cultura estadounidense y este es el eje de rotación de la película: Las minorías necesitan posicionarse en el mundo como sujetos de derecho. En 1977 Milk hizo un fuerte llamado social, los homosexuales debían salir a la luz pública sin necesidad de ser estigmatizados y demonizados. Tan fuerte fue esta convocatoria que otros grupos minoritarios como negros, latinos y obreros se sintieron identificados con el espíritu emancipador de su discurso.
*MSc. Wagner Ramírez Arroyo. Docente de la Cátedra de Historia de la UNED, Bachiller en la Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica por la Universidad de Costa Rica y Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad Americana. Correo electrónico:
