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 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Comentario realizado por Lic. Eddy Alonso Herrera Azofeifa*

Un objeto de discusión y análisis entre muchos historiadores y especialistas en relaciones internacionales es sin duda alguna el período de entreguerras, entendiendo que en esos años los eventos que se suscitaron empujaron hacia el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Sobra decir que ese conflicto posee diversas causas y factores, pero existe un aspecto de especial atención por parte de los académicos como lo fue el desempeño de la Sociedad de las Naciones, organización que nació de la Conferencia de Paz de París en 1919 y que poseía la función especial de mediar en los conflictos entre las naciones con miras a mantener la paz y evitar otro conflicto a gran escala.

La “Crisis de Manchuria” que involucró a China y Japón y que ocurrió en los inicios de la década de 1930 fue uno de esos conflictos que puso a prueba la eficacia de esa organización como mediadora. Precisamente la especialista María Estrella Calleja Díaz en su artículo ofrece un valioso análisis sobre el rol que desempeño la Sociedad de las Naciones en ese conflicto que es catalogado por muchos como una de las causas de la Segunda Guerra Mundial.

La autora aborda el manejo que tuvo la Sociedad de las Naciones como mediadora entre Japón y China, siempre priorizando en una salida pacífica y diplomática por medio de la formación de comités (donde participan enviados especiales de países que no poseían intereses primarios en el conflicto) para evaluar la situación y que a partir de los informes suministrados por estos tomar decisiones que dejaran satisfechos a las partes en disputa.

También Calleja Díaz ofrece información sobre el contexto que enmarca la invasión japonesa sobre la región de Manchuria, donde se debe considerar la depresión de 1929, el nacionalismo e imperialismo japonés, y que el territorio de Manchuria desde antes de estallar el conflicto era objeto de interés para China, Japón y la Unión Soviética debido a que era una región fértil y rica en hierro. Específicamente para los nipones esa zona era apta como espacio vital considerando que para la época presentaba un crecimiento acelerado de su población y era un punto estratégico para su ideal de dominar toda Asia.

La autora realiza un detallado análisis de los procedimientos llevados a cabo por la Sociedad de las Naciones a partir de la denuncia de China que solicitó la ayuda de la organización ante la invasión de Manchuria por parte de tropas japonesas, Calleja aborda puntualmente el proceder de la conformación de los comités y su labor en Manchuria y concluye que intervención de la organización fue estéril y que en vez de proponer medidas de castigo serias contra la nación agresora, en este caso Japón su excesiva diplomacia y lectura de informes y reuniones fortalecieron la presencia militar de Japón en Manchuria y en el caso de China denuncia públicamente que ha perdido su fe sobre el accionar de la Sociedad de las Naciones.

María Estrella Calleja expresa que la organización era demasiado burocrática, y que al no proponer un acuerdo satisfactorio mino las bases y los ideales que motivaron la creación de la Sociedad de las Naciones y motivo a países como Alemania e Italia a cometer actos similares a los de Japón a sabiendas que la Liga de las Naciones prácticamente no iba a aplicar sanciones económicas o militares significativas y como concluye la autora:  “Esto sentaba un precedente peligroso en la década de los años 30 para el futuro de las relaciones internacionales”.

Y precisamente sobre esa premisa es que el conflicto de Manchuria es considerado un antecedente de la Segunda Guerra Mundial.

*Lic.Eddy Alonso Herrera Azofeifa. Profesor de la Càtedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Bibliografía

Díaz, M. E. (1991). El conflicto de Manchuria en la Sociedad(1931-1933). Cuadernos de Historia Contemporánea(13), 73-96.