Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Mag. Heriberto Quesada*

Como resultado de los acontecimientos experimentados en las últimas semanas en Costa Rica, deseo manifestar mis ideas y sentimientos a partir de la siguiente reflexión – cuento que remite a la coyuntura actual, el efecto de los grupos de poder e intereses financieros que amenazan nuestra querida Costa Rica, institucionalidad y derechos labores.

Al principio vivían por estas tierras unos indígenas. Llegó la conquista y la colonia donde la gente se dividió por su color de piel. Después de la independencia dijeron los dioses del poder y del dinero: Aprovechémonos del cultivo del café y formemos una Oligarquía Cafetalera. De aquí saldrán nuestros presidentes para este país. Iremos a pasear a Londres y París.

Y vieron que todo estaba bien.

A finales del siglo XIX, los dioses de poder y del dinero dijeron: - démosle al pueblo educación básica para que puedan leer y escribir y contar cajuelas de café. Construyamos un edificio que se llame teatro…lo construyeron y vieron que todo estaba bien.

Los dioses del poder y del dinero se enojaron con el presidente llamado Alfredo González Flores porque él quería hacer que los ricos pagaran como ricos y los pobres como pobres. Además, decidió hacer un banco estatal que afectaría a los bancos privados. Entonces los dioses del poder y del dinero le dieron un golpe de Estado. Y vieron que todo estaba bien.

Los dioses del poder del dinero se enojaron porque en su País se dio una reforma social que daba universidad pública a los pobres, un sistema de salud solidario y un código de trabajo que ya no permitiría perjudicar tanto a los trabajadores. Y los dioses del poder y del dinero vieron que eso no estaba bien.

Los dioses del poder del dinero vieron que hubo crisis y dijeron: Aprovechemos la oportunidad e impulsemos los Programas de Ajuste Estructural. Cerremos programas sociales, aunque renazcan enfermedades. Dejemos que la mano invisible del mercado arregle todo. Y en los ochentas dijeron:

-Es hora de comenzar a concentrar la riqueza.

Y los dioses el poder y del dinero pensaron: ¿Cómo entretenemos a esta gente para que no vean lo que hacemos? Se inventaron entonces los mitos. El mito que esta era una sociedad igualitaria, donde no había ricos ni pobres. Después inventaron el mito que este era el País más feliz del mundo. Le hicieron creer a la gente que había libertad de expresión y lo adormecieron con deporte.

Y vieron que todo estaba bien.

Y los dioses del poder y del dinero decidieron no crear un sistema de salarios justos, crearon entonces un sistema de pluses salariales y convenciones colectivas para ganar adeptos entre los trabajadores. Y los dioses del poder y del dinero dijeron: dediquémonos a la corrupción, a la evasión y a la elusión fiscal. Alquilemos edificios y terrenos por millones. Que paguen los pobres.

Y vieron que todo estaba bien.

Y los dioses del poder y del dinero dijeron.

-Repartámonos puestos en las instituciones de gobierno, en todos los poderes de la República.

Y vieron que todo estaba bien.

Y los dioses del poder y del dinero decidieron impulsar un Tratado de Libre Comercio, les prometieron a las personas que andarían en BMW. Y redactaron un Memorándum del Miedo.

Y vieron que todo estaba bien.

Y los dioses del poder y del dinero impulsaron una democracia su media. Que haya partidos que defiendan nuestros intereses. Hagámosle creer a las personas que al cambiar de partido las cosas van a cambiar para su bien. Y cada cuatro años subamos a la gente en un carro y hagámosle creer que tienen poder. Y vieron que todo estaba bien.

Y dijeron los poderosos: aprovechémonos del déficit fiscal de este país. Hagamos entonces un combo fiscal a nuestra medida. Que pague de la clase media hacia abajo. Exoneremos del pago de impuestos a las grandes empresas, a las piñeras, las zonas francas de País, al INCAE

Pongámosle impuestos a la canasta básica, a los insumos agrícolas, y todo lo que se pueda; pero que no se toque la riqueza del uno por ciento más rico de nosotros.

Y vieron que todo estaba bien.

Y dijeron los dioses del poder y del dinero. Acerquemos a la prensa que domina este país, vayamos a sus programas light y que solo muestren nuestra versión del problema fiscal. Quitémosle el financiamiento los medios de comunicación independientes. Hagamos que luchen entre ellos: trabajadores públicos y privados. Hagámosles creer que la organización no sirve para nada, aprovechémonos de sus errores en nuestro beneficio.

Y vieron que todo estaba bien.

Y los dioses del poder del dinero no estaban satisfechos y dijeron:

- Entonces ataquemos el estado social de derecho del país, desmantelemos el sistema de salud pública, que cada quien pague por su salud. Que los hijos de estas personas paguen más por su educación, flexibilicemos las normas laborales. Hagámosle creer a las personas que sus hijos no tienen derecho a vivir bien en el futuro. Que nazcan sin derechos.

Y dioses del poder del poder y del dinero se sentaron a pensar: ¿Qué sigue? Y fraguaron nuevos planes: privatizar el agua, hacer que la gente trabaja hasta que ya no pueda más…

Y vieron que todo estaba bien…pero en realidad NADA ESTABA BIEN.

*Mag. Heriberto Quesada. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.