Emblemas blanco

 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 

Por Mag. Heriberto Quesada*

La historia centroamericana reciente, se ha caracterizado por la exclusión social, injusticias, desigualdad y corrupción. Lamentablemente este complejo panorama parece mantenerse en este 2018, lo que se evidencia en casos como el de Honduras donde el presidente Juan Orlando Hernández asumió en medio de denuncias contundentes de fraude. Su toma de poder fue ayuna de presidentes de otras naciones, quienes de esa manera entendieron muy bien lo que paso allí. La represión de los líderes sociales ha sido evidente en ese país. El caso de Berta Cáceres nos muestra el poder de los grupos poderosos abalanzados sobre el recurso hídrico a expensas de las comunidades indígenas.

En Guatemala el presidente Jimmy Morales ha tenido que enfrentar manifestaciones importantes en Sololá, Totonicapán y de estudiantes de la Universidad de San Carlos, campesinos de la Costa Sur. A eso se le suma la expulsión de la CICIG (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala), donde su edificio fue rodeado por militares.

En Nicaragua las protestas sociales nunca vistas desde los años ochenta han acabado con una represión exagerada, refugiados, cientos de muertes, asesinatos extrajudiciales, presos políticos. Aquí se expulsó a la Comisión Internacional que investigaba el caso de los derechos humanos.

En Costa Rica a tan solo cuatro meses de tomar el poder Carlos Alvarado el problema del déficit fiscal hizo que se propusiera una salida a la carta de los grupos poderosos. Ya contra el tiempo y bajo de ínfulas casi dictatoriales sin siquiera escucha a otros grupos se propuso una salida que afectará a las clases medias y bajas.

En El Salvador en estos momentos se encuentra dividido, en nivel judicial hay muchos debates. Los grupos poderosos bloquearon a Nayib Buquele y cualquier otra opción fuera de ARENA y Frente Farabundo Martí. La privatización del agua levanta pasiones en este país.

En todos los casos la corrupción hunde sus raíces, no importa sea de izquierda o de derecha el gobernante. Con diferentes matices la violencia institucionalizada en manos del Estado se hace presente. Los sectores populares no encuentran respuestas a sus problemas reales, en algunos casos no queda más dedicarse a la sobrevivencia.

Buscar soluciones no es fácil. Muchas pasan por buscar un diálogo verdadero, pero los sectores poderosos y otros se muestran reacios a hacerlo. Parece que las inventados Estados Naciones se quedan cortos para resolver estos problemas. Habrá que moverse fuera del Estado que son tomados por la derecha e izquierda para sus intereses, pero que no se puede olvidar su responsabilidad en el asunto. Hay que avanzar a tejidos comunales, revocatoria de cargos, etc. La solución en muchos casos no es estado céntrica. Otra manera de hacer verdadera democracia. Esto a celebrar 200 años de independencia.

*Mag. Heriberto Quesada. Profesor de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.