H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

I: De pie en la entrada                                                                                      

Extranjero y extraño,

He viajado

Desde el mar hasta el desierto,

El canto ha cruzado ríos,

La lengua está embotada,

El rapsoda ha viajado sin su voz.

Aquí estoy, pues,

En una tierra extraña,

Entre un pueblo extraño,

Gallo solitario en la paradera.

De pie en la entrada,

Frío y solo,

Con tierra de mi pueblo

En un amuleto de piel

Con fotos y un mechón

De la mujer que amaba.                    

Un cobarde ha abandonado su casa

Y la batalla.

Aquí, en esta guarida,

Lejos del calor,

Los llantos de los niños

Y el dolor de las viudas,

Del balido de las ovejas

Y el chirrido de los grillos,

A salvo de los lobos

Y el perro de caza.

Lejos de mi madre.

Lejos incluso

De sus bulliciosas calles,

De whisky y el hielo

Y el sudor de los cuerpos

Las blasfemias de las putas

Y el himno del hachís.

Aquí donde el frío me congela la

Sangre de los ojos.

Las miradas me marcan la frente como

Un hierro candente.

Aquí, frío y solo.

Calado hasta los huesos,

Con mi rabia y mi vergüenza,

Sólo me queda el recuerdo

Para abrigarme.

II:

Por las calles veo compatriotas,

En los bares, en los parques,

En las estaciones de metro,

En la oficina de correos, y pasan

Deprisa.

Unos correteando como palomas

Con los hijos a su lado;

Otros; viejos y cansados,

Arrastrándose con el dolor de los años,

Otros, con el acento correcto

Y sal en las lenguas;

Otros, más pálidas ya

Con brillantina en el pelo;

Y todos pasan deprisa,

Deprisa, mirando a otro lado.

Sin cruce de palabras,

Sin señal de nuestros lazos,

Sin reverencias a una madre,

Sin bendición de los mayores a sus

Hijos.

Me hierve la sangre,

Nuestra sangre,

Y me pregunto:

Estos hombres

Y mujeres,

Con sus ojos fijos en el suelo,

¿Llevan también

Estas agujas de mi corazón?

IV:

¿Qué amigo puede compartir

el íntimo dolor del exiliado?

Me despiertan de noche:

Con las palabras de siempre

Has vuelto a gritar dormido:

¡Abre la jaula,

mujer!

(…)

Autor: Olu Iguibe. Título: Una canción desde el exilio. Encontrado en: Libro “Ninguna tierra es la nuestra”. Disponible en http://blog.educastur.es/ursuemas/inmigracion/ Fecha de consulta 25 de noviembre 2018.