H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

     

        En muchas ocasiones al pensar en la historia desde sus distintas perspectivas, inmediatamente las personas las asocian con hechos del pasado, resguardados en las bibliotecas y recordados en las vitrinas de las exhibiciones de los distintos museos, sin embargo cuando recordamos aquella frase que intentaba definir la historia como la explicación del pasado para entender el presente y proyectar el futuro, se debe inmediatamente reconocer, que el pasado repercute en el presente y lo construye constantemente.

     Costa Rica no es la excepción a la norma y los hechos del pasado hoy marcan la construcción del ideario, cosmovisión y la interacción social política y cultural. Pero como buenos lectores de la historia, demos un breve recorrido por la misma para entender la actualidad de una pequeña nación en el corazón de América llamada Costa Rica.

     Para los sectores más conservadores y tradicionales, la historia inicia desde que comenzó a gestarse la etapa de conquista y la época colonial. No obstante, esto implicaría negar el aporte y desarrollo de las culturas precolombinas que poblaron nuestras tierras y forjaron un país, recibiendo como pago su exterminio y el desarrollo de trabajos forzados; los cimientos de agricultura e infraestructura costarricense, bajo el yugo de grupos peninsulares, quienes no satisfechos con el ejercicio del poder mediante el uso de la fuerza y artimañas, como las reducción y encomiendas, les despojaron de su herencia y sabiduría cultural.

   Durante el período de la Colonia, al cual se le ha dado como fin el año 1821, con el desarrollo de las independencias centroamericanas, se desarrollan los primero procesos de organización política y social de Costa Rica. Curiosamente aquellos criollos empoderados desde antes de los procesos emancipadores, comenzaron a adueñarse de posiciones estratégicas en la política y el comercio, gestado las normativas de leyes y reglamentos para la correcta organización del país. Fue así como dicho grupo comenzó a fomentar y proteger los intereses que les eran beneficiosos a su pequeño grupo; asociados entonces al liberalismo económico, fortalecido por la presencia del café y posterior el banano como productos básicos, los cuales generaron el capital base para la construcción de un país, dominado por un pequeño sector, que se distribuirá por más de un siglo el gobierno casi absoluto del poder político, con la oligarquía cafetalera.

     Claro está, que durante el periodo de dominio liberal, existieron ciertas dádivas para el populo, de parte de los empresarios políticos, como educación básica entre otras; con la certeza del establecimiento del dominio de unos pocos, sobre una mayoría, que se justificaba bajo una democracia de elección popular, como periodos de inestabilidad y dictadura; influenciados por la Primera Guerra Mundial y la Crisis de 1929; gestándose paralelamente un despertar en la organización social de movimientos políticos, como la creación del CGT, el Partido Reformista y el Partido Comunista; formados por grupos de intelectuales disidentes y consientes de la necesidad de un Estado, que cuyo fin primario debe ser la búsqueda del bienestar de una mayoría.

     Muchos profesionales y graduados universitarios todavía reproducen el discurso y interpretación acerca de que las Reformas Sociales, Código de Trabajo y entre otros, fue gracias solamente a la Administración de Calderón Guardia, y olvidan el papel e influencia sociopolítica sectores organizados tales como gremios de trabajadores, El Partido Comunista, líderes locales y políticos de la época. Además, en las clases no se habla acerca de las reacciones de algunos de los sectores poderosos, sus nombres y su efecto en el desarrolo de la Guerra Civil de 1948.

     A pesar de las contradicciones democráticas y políticas de mediados del siglo XX, las reformas y cambios generados permitieron la construcción de un país de corte pacifista (con algunas excepciones), la eliminación del ejército y el ascenso de los sectores medios a mejores condiciones de vida. Adicionalmente, de mejoras significativas en la esperanza de vida, cobertura educativa y salud, así como poder de una ampliación de las opciones para poder acceder puestos de elección democrática dentro del Estado.

     Con el avance del tiempo para las décadas de los 60s y 70s del siglo pasado, se desarrollan una serie de luchas por el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores y la defensa del ambiente, como lo fue la Huelga por el Aguinaldo y las luchas contra ALCOA; el pueblo costarricense parecía haberse despertado del encanto político, que le incitaba a aceptar cuanta norma o directriz emitía, para cuestionar los efectos de las mismas en el pueblo; sin embargo el mundo seguía girando entre guerras en el tercer mundo, gestadas en el calor de una Guerra Fría, llevándonos a la crisis petrolera mundial, donde el FMI no fue condescendiente con Costa Rica, obligándonos a caer en un crisis general, de cuya única salida el neoliberalismo solicito entregar los beneficios que el Estado había generado para con su población.

     Bajo lemas del “Retorno a la Tierra” y “la diversificación productiva” los neoliberales se distribuirán el poder por más de treinta años; donde “el sueño de los justos” parece que estuvo presente siempre, pues la corrupción y el desfalco de los bienes estatales fue la moda, que la impunidad impuso incluso hasta nuestros días. Dicho proceso fue posible en alianzas estratégicas con los medios de comunicación y los empresarios; quienes de forma muy acertada pusieron al pueblo a pelear entre ellos, mientras políticos empresarios o empresario políticos hicieron del Estado su fuente de capitales.

     En la actualidad las consecuencias de estos procesos terminan por construir una nación costarricense con mayores desigualdades sociales y donde los discursos políticos que atraen a las masas, en lugar de ser planteamientos de reestructuración, calidad y eficiencia de la economía; terminan por ser postulados xenofóbicos y discriminantes. Ante las luchas sociales actuales la división de poderes parece diluirse bajo el lema de “progreso social”, pero con la pequeña excepción de que quienes pagan ese progreso son los que menos tienen.

     La Historia como disciplina de las humanidades es la fiel testigo de la construcción de nuestra nación, con la importancia de conservar la memoria de las acciones exitosas y fallidas, siendo la misma capaz de explicar el porqué de la Costa Rica de la actualidad, donde la efervescencia de lucha política-social y concientización sigue estando presente, mientras que continúan algunos sectores de poder en la búsqueda exclusiva por mantener un estatus esperando que el pueblo siga sin reaccionar.

     Ante todo el panorama anterior vale preguntarse ¿Qué tipo de clases de historia y reflexiones derivadas tuvieron durante su formación tuvieron los últimos gobernantes y sus equipos de trabajo que han pasado por nuestro país y en la región? ¿Por qué todavía se premia los intereses de un grupo sobre los de la mayoría a pesar de contar con una gran gran cobertura educativa y acceso a educación superior? Y por último, surge la necesidad de reflexionar acerca de cuál es tipo educación que se deberìa enseñar y discutir ante el contexto actual y la peligrosa tendencia que lleva nuestro país.

Cátedra de Historia de la UNED