H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Realizado por Máster Karen Jiménez*

En esta ocasión compartimos la historia de don Bernardino Rojas Vargas. Hijo de doña Daria Dorila Vargas Figueroa y don Rudecindo Rojas Morales. Su madre fue ama de casa y artesana. Don Bernandino se dedicaba a la ganadería y el trueque de mercadería tales como bisutería, ropa y otros utensilios para el hogar y el trabajo diario entre Villa Hermosa y Talamanca, por el trecho que se encuentra desde Salitre hacia la cordillera de Talamanca.

Don Bernardino se casó a los 19 años, con Ana María Méndez de 14 años, ambos tuvieron 9 hijos, sus primeros tiempos de vida pasaron muchas necesidades y pobreza extrema, no tenían leche ni comida para los niños, comían frijoles y banano, todos los niños que nacían no tenían ropa para ponerles, sino que eran arropados con sacos de manta provenientes de los sacos de harina, de esa manta se hacían las ropas de los niños.

Bernardino estudio en la Escuela de Villa Hermosa en educación abierta, ya era adulto cuando saco el sexto, pues el maestro daba clases de noche y aprovecho para sacar el sexto. De oficio aprendió a confeccionar pantalones, y fue sastre durante 30 años, era el sastre del pueblo y de muchos clientes en Buenos Aires, integraba únicamente el grupo de la iglesia, en los programas   de redes matrimoniales, estuvo casado durante 43 años hasta que falleció.

Algunos las anécdotas sobre la vida de don Bernandino son de su infancia cuando cuidaba y acompañaba a su padre en cada viaje de negocio, dormía en campamentos de paja en la montaña mientras caminaban desde aquí hasta Talamanca, vivió los miedos de animales salvajes que querían comerse los cerdos del trueque, ser pescador fue su mayor pasión, su padre era tomador por lo que él debía acompañarlo a sus compras de diarios para asegurarse que llegaría tanto la comida como su padre a la casa, el día que no lo acompaño, su padre no logro pasar el rio que atravesaba en cada viaje y falleció ahogado.

Frases de Bernardino: “tronco de muchacha” refiriéndose a una de sus nietas más apreciadas (Reyshel García). “La macha” le llamaba a su esposa, “que chile charanga changa” cuando no era un chiste muy bueno, “vas a hacer grande como tu abuelo” era porque él no era un hombre alto.

El legado de don Bernandino fue su ejemplo de trabajo y honestidad. Sus allegados lo recuerdan como una persona de buenos principios morales y espirituales, respetuoso, responsable con su trabajo, esposo y padre hasta su último día, conservador, poco comunicativo pero directo con sus palabras, atento en los programas de matrimonios, paciente.

*Máster Karen Jiménez. Profesor de la Cátedra de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.