H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Ficha técnica
 
Dirección: Stanley Kubrick.

Producción: Stanley Kubrick.

Guion: Stanley Kubrick.

Fotografía: Gilbert Tyalor.

Edición: Anthony Harvey.

Duración: 94 minutos.

Año: 1964.

La producción tiene un largo título, poco usual en el cine occidental. Comercialmente nunca encontró una traducción acertada, cuestión lamentable porque es necesario entender el título para asimilar el mensaje de la película. En español quedaría algo así:

“Doctor Strangelove o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba”.

El primer aspecto evidente es el hecho de que la película fue filmada en blanco y negro, lo cual podríamos llamar normal en su época, aunque se debe aclarar que es una decisión artística del director, porque el cine a color ya había penetrado la industria cinematográfica desde los años 50. Además, podríamos ser minuciosos y ver en el blanco y negro un simbolismo de las tensiones entre el bloque capitalista y el socialista durante la Guerra Fría. La presencia de un enemigo externo, o incluso interno, es un elemento importante utilizado para mantener un grupo unificado en su propósito.

El tema principal que guía el hilo conductor es una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética, pero aquí surge la originalidad del guion, la película no expone la idea de un ataque calculado contra los rusos, se supone que ningún hombre en sus cinco sentidos haría tal cosa. Por lo tanto, la orden atacar a la Unión Soviética, no provino del presidente de Estados Unidos, se envió bajo el mando de un psicótico general de la Fuerza Aérea. Después de lanzar el ataque, el general selló la base y emitió órdenes directas para disparar a cualquiera que se acercare, incluso si estaban con uniformes estadounidenses. Cuando sus soldados no pudieron defender la base, se suicidó para evitar revelar el código que cancelaba la operación nuclear.

El bombardero se coló dentro del territorio soviético y detonó con éxito una bomba de treinta megatones en una base militar. La explosión nuclear desencadenó un dispositivo presentado como la máquina del día del juicio, el cual produciría una letal nube nuclear que contaminará la tierra por 93 años. Ante esta encrucijada, el Dr. Strangelove propuso usar los pozos de una mina como refugios para hombres altamente calificados, militares de alto rango, políticos de alto nivel y mujeres sexualmente atractivas.

El filme muestra un esbozo de la realidad sociopolítica a mediados de la década de 1960, en el apogeo de la Guerra Fría y el temor latente ante la amenaza nuclear. La sociedad occidental había entrado en un letargo donde la autocrítica era casi nula. El valor de esta película es, precisamente, romper ese silencio contestatario. Estados Unidos surgió victorioso en la II Guerra Mundial, ahuyentando la amenaza nazi, pero el racismo no fue derrotado totalmente y una parte importante sobrevivió en la sociedad estadounidense, el Dr. Strangelove represente este vicio social. La cinta producida, dirigida y coescrito por Stanley Kubrick, fue estrenada el 29 de enero de 1964. Como suele suceder en el buen cine es una adaptación, en este caso, de la novela de Peter George titulada Alerta Roja.

No estamos ante una producción de cine histórico, porque se muestran hechos ficticios que no ocurrieron, pero pudieron haber ocurrido, cuestión que nos permite entender las preocupaciones y anhelos de una sociedad en crisis. Aunque no es una película histórica, tiene valor histórico, nos remite a una época transcendental y nos permite comprender, o al menos imaginar, las tensiones políticas de la época que describe. La película fue muy controvertida en su época, se salía del canasto del cine propagandístico que ensalzaba los valores capitalistas y democráticos de Estados Unidos y tiraba al suelo cualquier manifestación cultural soviética. Este hecho le suma mucho valor a la producción.

El miedo nuclear era evidente a nivel mundial, todos temían la posibilidad de que las dos potencias hegemónicas se lanzaran en una guerra atómica que acabara con la humanidad, de hecho era posible y el miedo bien fundamentado. Podemos recordar que la sociedad mundial había vivido una gran tensión en 1962, dos años antes de estrenar la película se vivió la crisis de los misiles entre Cuba y Estados Unidos.

Podríamos ver en estas connotaciones un valor histórico. La historia tiene la capacidad de pronosticar, entendiéndose como la posibilidad de procurar un mejor futuro, basándose “en el diagnóstico extraído del pasado para augurar evoluciones posibles y evaluar sus respectivas probabilidades”[1] Entonces la historia debe ser más que una simple memoria, debe implicar una compresión y evaluación del pasado. La intención de Kubrick al introducir esta distopía en el amasijo cultural de su época era denunciar una realidad incómoda, contradictoria y poco provechosa para la humanidad. De esta forma el cine se comporta como un agente de cambio, porque procura construir un futuro mejor.

La cinta está llena de excelentes actuaciones cómicas, a pesar del drama que se vive, es como si los personajes no supieran que son graciosos, una característica propia del humor negro. En la realidad pocas cosas estarían tan alejadas como una guerra nuclear y una comedia, pero el director logra una combinación inusual de risa y suspenso. El guion es imaginativo y extravagante. El personaje más siniestro es el propio Dr. Strangelove, con su marcado acento alemán evoca a Henry Kissinger (político estadounidense de origen alemán que tuvo gran influencia en la política internacional de Estados Unidos durante la Guerra fría). Su mano derecha está cubierta con un guante negro y parece tener vida propia lanzando saludos nazis por doquier.

Podría ser contradictorio ver en una comedia satírica un valor histórico. Para superar esto podríamos recordar a Mario Carretero cuando afirma que “la historia requiere de la comprensión de conceptos y procesos que no tienen su correlato en el presente. Sus dimensiones no pueden ser experimentadas directamente (como si sucede, por ejemplo, con el conocimiento físico), y necesariamente deben ser inferidas”[2]. El abordaje de los temas históricos en el cine debe tomar en cuenta el nivel de comprensión del público al cual está dirigido. Los contenidos históricos son difíciles de entender, las imágenes del cine pueden facilitar esta tarea.

En su única comedia, Kubrick se ríe de los grandes miedos de la gente su época, se burla de la geopolítica y lo hace con genialidad. Una comedia que esconde una película de terror, una parodia del equilibrio mundial, que muestra un mundo frágil que puede ser destruido por el capricho de una sola persona, donde un pequeño error puede desencadenar el fin del mundo. Aunque el contexto histórico que la produjo ya ha muerto, la película se mantiene vigente, incluso para ser utilizada didácticamente y abordar el tema histórico de la Guerra Fría. En varias ocasiones el director lleva a su elenco y al espectador a un verdadero marasmo, un ejemplo frontal es cuando los políticos discuten y pelean y uno de ellos se levanta y dice: “Caballeros cálmense, recuerden que estamos en la sala de la guerra”.

Después del guion y la dirección, las palmas se las lleva el actor Peter Seller quién encarna tres personajes (incluido el Dr. Strangelove) sin que el espectador lo note, debido a su diferente gestualidad y acento. Con respecto a los apartados técnicos vemos efectos especiales que no son deslumbrantes, pero tampoco bochornosos y no impiden el desarrollo de la trama. Esta carencia se supera con un juego de cámaras y fotografía muy prolijo e influenciado por el sello personal del maestro Kubrick. El escenario más memorable es la Sala de Guerra y la puesta en escena es poco suntuosa, a pesar de esto creo que Kubrick hizo la mejor sátira política del siglo XX.

Sobre el autor

Wagner Ramírez Arroyo, docente universitario de la Cátedra de Historia de la UNED, Bachiller en la Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica por la Universidad de Costa Rica y Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad Americana.

Referencias Bibliográficas

Carretero, M. (Junio de 2013). La Construcción del conocimiento histórico. Propuesta educativa, I (39), 13-23.

Prost, A. (2001). Doce lecciones sobre la historia. Madrid: Frónesis Cátedra-Universidad de Valencia.

 


[1] Antoine Prost, 2001, p. 122.

[2] Mario Carretero, 2013, p. 7.