H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

En estos días donde el espírutu navideño se encuentra en cada rincón, debido a la conyuntura actual y recortes en el gasto social,  vale la pena reflexionar sobre los programas de ayuda social y becas, su razón de ser y relevancia.

A diario en todos los países latinoamericanos miles de estudiantes en edad escolar asisten a las instituciones educativas, sin embargo la mayoría de los mismos presentan importantes problemas socioeconómicos. Esta realidad no escapa a Costa Rica, en la cual miles de estudiantes asisten a la educación primaria, pero deben ser apoyados económicamente para poder continuar sus estudios, e inclusive la asistencia que reciben para sus estudios se convierte en un ingreso económico para toda la familia.

Estrategias como Avancemos, FONABE, e inclusive CONAPE se convierten en oportunidades de equiparación, a fin de ayudar a los estudiantes que más lo requieren en el sistema educativo, pero ¿Esto realmente se logra?

A diario encontramos realidades sociales en los centros de estudio que parecieran exceder por mucho la denominada línea de pobreza, establecida por macro indicadores económicos tales como la canasta básica. Sin embargo estas difíciles situaciones no perciben ayuda alguna para satisfacer si quiera sus necesidades básicas.

En una reciente publicación del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), determinaba que el porcentaje de pobreza en el país a 2017 se mantiene en un 20% correspondiendo a 305.231 hogares. Mientras que el porcentaje de pobreza extrema se encuentra en un 5,7% con un total de 86.663 hogares, estas familias viven con ingresos mensuales de 46,976 colones por mes.

Sin embargo la institución afirma que ayudas económicas como los programas de becas, incide directamente en una baja de la pobreza. Por lo que podría desprenderse que las asistencias sociales como el caso de Avancemos, no se dedican exclusivamente para el desarrollo educativo de las familias, sino se convierten en un salario adicional en la casa el cual es más que necesario.

Al ojo de la opinión pública la entrega de asistencias sociales no es la adecuada, jóvenes reciben la beca y la utilizan para diferentes fines como fueron establecidos, pero el gobierno insiste que los controles por medio de los cuales se entregan las asistencias son los adecuados.

Por lo pronto no se visualiza una solución en búsqueda de la reducción de pobreza, pero los gobiernos de turno se encargan de enemistar a la sociedad, realizando acciones impopulares como el aumento de impuestos, que solo vienen a afectar al sector más desprotegido de la sociedad, garantizando que los grandes capitales se sientan cómodos en el país.

Pero a nivel popular esta situación no se lograra solventar, hasta que se dejen de establecer elementos numéricos vacíos para referirnos a la desigualdad; el hambre, la pobreza y el frio, esta situación tendrá pronta solución cuando el rostro humano que tienen estos indicadores permita ponerles nombre, y no dejar que Lucia, Pedro, José y Mariana se queden sin la oportunidad de asistir a una educación publica, gratuita y de calidad, que abra el pensamiento y genere construcción para un futuro mejor de toda la ciudadanía. 

            Cátedra de Historia de la UNED