H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Por MSc. Lilliana Castillo Bolivar*

     En esta ocasión se ofrece una fotografía de un emblema de la arquitectura costarricense. La cual se inauguró en 1856, durante la administración de Juan Rafael Mora Porras. Su objetivo era la destilación legal de licores y su nacionalización, actividad muy lucrativa que le permitió al estado generar impuestos para su desarrollo y funcionamiento.

     La belleza de este inmueble se evidencia a lo largo y ancho sus edificaciones, caminos y jardines. Hoy este lugar Alberta al Centro Nacional de la Cultura (CENAC). La Fábrica funcionó en el edificio hasta 1981, posteriormente se habilitó un nuevo espacio en Grecia, provincia de Alajuela. En definitiva, esta fotografìa nos transporta a una època fascinante de nuestra historia y de su gente. 

     Esta actividad fue muy lucrativa para el Estado costarricense porque monopolizan la producción de licor en nuestro país, con el fin de evitar el contrabando del mismo, salvaguardar la salud de la población, la cual era amenazada y dañada  por el consumo de bebidas alcohólicas de alta toxicad   y   que era promovida  por empresas privadas. Para ello debió organizar toda la producción  y comercialización de licor y así,  ayudar a la empresa cañera. En esta actividad,  jugó un papel importante  las carretas  de bueyes  y carretones  halados por caballos, recordemos que en aquellos años, no existían otros medios de transportes.

     Para continuar, debemos  hacer un recorrido por la historia y volver a 1856,  donde nuestro capital lejos de ser un lugar con calles de asfalto, como lo es ahora,  era apenas una pequeña  pueblo que a duras penas tenia algunos lugares con calles de lastre y  en la periferia apenas existían los caminos o trillos de tierra por donde pasaban los caballeros a caballo y las carretas con bueyes, este último medio de transporte  indispensable para la época.  

     Como es lógico,  al monopolizar la actividad etílica el Estado y  ubicando  la fábrica de licores en plena capital, la materia prima la caña de azúcar debía traerse en carretas o carretones de otros lugares del valle central, como de Cartago, Heredia y Alajuela.  Esta odisea no era sencilla porque el transporte de carreta era muy lento, durando varios días en llegar a la fábrica nacional de licores,  la caña de azúcar. También se transportaba leña,  indispensable  para el proceso de elaboración del licor.

     De ahí  la importancia de esta fotografía,  era indispensable para el transporte de la caña de azúcar,  las carretas con bueyes y carretones. En esta foto podemos visualizar solamente una carreta con sus respectivos bueyes, dos yuntas de bueyes con sus boyeros y un carretón con  su caballo y jinete.  Vemos el suelo y se visualiza tierra pura, nada de asfalto. Aquí debemos resaltar que al día llegaban a la fábrica Nacional de licores muchas carretas y carretones de diferentes partes del Valle Central, llenos de caña de azúcar, los boyeros con su sombrero y bien vestidos con camisa blanca manga larga.

     Aquí debemos destacar que ser boyero no es  fácil, para que una yunta de bueyes  camine en forma sincronizada lleva mucho tiempo de adiestramiento, se deben escoger los bueyes desde corta edad y  acostumbrarlo al yugo de madera desde pequeños, para que se acostumbrar  a la tarea de halar la carreta y sobre todo seguir las ordenes del boyero. Debe existir una relación  entre el boyero y los bueyes, para realizar  una tarea en conjunto,  una vez logrado es fácil transportar cualquier  producto, en este caso,  la caña de azúcar, materia prima para la producción del licor, actividad  que le permitió al Estado costarricense obtener utilidades  para invertir en el progreso del país en aquel entonces.

Carretas y carretones dentro de la Fábrica Nacional de Licores, San José 1913

Fuente: Fotos Antiguas de Costa Rica. Disponible en  https://micostaricadeantano.com/2016/10/08/antigua-fabrica-de-licores-fanal-hoy-centro-nal-de-la-cultura-cenac/ Fecha de consulta 20 de mayo del 2019.

 

* MSc. Lilliana Castillo Boliva. Profesora de la Càtedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.