H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Por Mag. Wagner Ramírez Arroyo*

Título original: Letters from Iwo Jima

Dirección: Clint Eastwood

País: Estados Unidos

Año: 2006

Duración: 141 min

Género: Drama, Histórico, Bélico

Reparto: Ken Watanabe, Kazunari Ninomiya, Tsuyoshi Ihara, Ryo Kase, Shido Nakamura, Hiroshi Watanabe, Takumi Bando, Yuki Matsuzaki, Takashi Yamaguchi, Eijiro Ozaki

Guión: Iris Yamashita

Distribuidora: Warner Bros. Pictures

Productora: Warner Bros. Pictures, Amblin Entertainment, Malpaso Productions, DreamWorks SKG

 

    En este mes se ofrece la película Cartas desde Iwo Jima. Dirigida y producida por el actor y cineasta Clint Eastwood. Este largometraje, junto con Banderas de nuestros padres, aborda desde varios enfoques la Batalla de Iwo Jima ocurrida en el océano Pacífico durante la II Guerra Mundial. Este film es una producción estadounidense y se proyectó en el año 2006. Lo genial de esta cinta es que muestra el desarrollo y eventos de la batalla, pero desde la perspectiva japonesa lo que permite contar con una lectura e interpretación más amplia de un evento que marcó la historia mundial. 

     Esta película tuvo un éxito considerable tanto en Estados Unidos como Japón. Ubicada temporalmente en la II Guerra Mudial, relata las vicisitudes de un pelotón de soldados japoneses en la Isla de Iwo Jima. Entre sus méritos destaca el abordaje innovador que se hace del enemigo, presentando a los soldados japoneses como seres humanos inmersos involuntariamente en un conflicto, como hombres que sienten y sufren la guerra con el mismo dolor que los estadounidenses. Este tratamiento es poco frecuente, los amantes del celuloide sabemos que el aparato cinematográfico estadounidense ha sido astuto en destruir la reputación de sus contrincantes. Es harto conocido que el cine también ha sido utilizado como panfleto propagandístico para justificar guerras incitando al odio. Nos llama la atención que esta película se escape de este cliché.

     Este mensaje es aún más poderoso si consideramos el contexto histórico en que la película fue estrenada. En el 2006, el ejército de Estados Unidos estaba inmerso en una campaña de conquista y pillaje en Irak. Es fácil recordar cómo el gobierno estadounidense argumentó que en Irak se escondían armas de destrucción masiva, acusación que nunca se llegó a comprobar. No es mentira decir que en el imaginario colectivo de gran parte de la sociedad estadounidense, existe la creencia de que los términos iraquí, musulmán y terrorista son sinónimos.

     Clint Eastwood, como director, ha recobrado una memoria colectiva en este filme, logró tocar fibras sensibles en diversos grupos etarios japoneses y estadounidenses. Su trabajo permitió hacer público héroes desconocidos en las esferas públicas. Saigo, el protagonista,  es un panadero adolescente reclutado forzosamente por el Imperio Japonés para combatir en la guerra el cual comete el error de exponer un punto de vista diferente al oficial, lo cual le merece ser golpeado brutalmente. Simultáneamente el general el Tadamichi Kuribayashi toma el mando y planea construir túneles para defender la isla, decisión considerada cobarde por los más conservadores oficiales. Los soldados sufren todas las peripecias propias de la guerra, plagas, bombardeos, desnutrición, incineración y otros males. Durante la trama el espectador puede casi tocar la angustia y la desesperación.

     La película afronta las percepciones y los rumbos de los protagonistas, pocas películas llegan a este nivel. La capacidad de mostrar una ventana al pasado, una mezcla de realismo emocional, rigor histórico y una trama entretenida y visualmente espléndida. Nos llama la atención un mensaje implícito, el poder la escritura y su capacidad de guardar secretos íntimos y experiencias dolorosas. Por supuesto que es un complemento idóneo para el cine. Cartas, fuentes primarias descubiertas por la arqueología que hoy llegaron a manos de los historiadores y los cineastas.

     La fotografía es tan real y envolvente que a veces la cinta se vuelve espeluznante, los efectos visuales y el sonido estridente de los bombardeos ponen a flor de piel el rigor de la guerra, a veces se puede sentir un ligero exceso, pero debemos recordar que estamos ante una producción con afán de lucro también, y el cine aprendió, hace muchos años, que la explotación del morbo y la violencia son recursos muy rentables. Sin embargo, hemos consumido a una película magnífica visualmente, los planos y las secuencias dicen mucho con respecto a las emociones. Pareciera como si el director fuera preparando a los personajes y a los espectadores, no sólo para la batalla final, sino para la derrota del Imperio Japonés, hincado gracias al poderío nuclear de Estados Unidos.

     El guion también rompió esquemas. La típica trama que cuenta el desarrollo de una guerra aterriza en un momento y lugar preciso para explorar los efectos que producen la violencia y la desesperación en el ser humano: el hogar abandonado y recuerdos nostálgicos de un pasado pacífico. La puesta en escena se enfoca principalmente en los acontecimientos ocurridos al calor de la batalla, adornado con  flash backs que le valen al director para revelar el efecto que la guerra provocó en la cultura japonesa.

     El director lanza un reto al espectador, tratar de comprender la visión de vida del pueblo japonés, entender como un valor se convierte en un antivalor cuando pasa de una cultura a otra, lo cual se muestra en la dicotomía de los personajes, resguardar la vida aunque se actué con cobardía, o resguardar el honor aunque esto implique un suicidio colectivo. Aspectos que los occidentales no dudaríamos, son el punto de quiebre y eje central de la película. Hay dos elementos en la balanza, igual de pesados: las convicciones y el amor.

*Mag. Wagner Ramírez Arroyo. Docente universitario de la Cátedra de Historia de la UNED, Bachiller en la Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica por la Universidad de Costa Rica y Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad Americana. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.