H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Basado en Ricardo Álvarez P.

Realizado por Mag. Eddie Soto Núñez*

     Los Resellos son una situación especial que es colocada sobre las estampillas, se trata de cualquier inscripción o diseño añadido a la imagen de una estampilla. Esta situación de agregar sellos, leyendas o valores, hace que la estampilla adquiera dos condiciones básicas, la escasez y la rareza.

     En el caso costarricense para finales del siglo XIX debido a que lejanía y la falta de caminos entre la ciudad de San José y la región de Guanacaste obligó a las autoridades del gobierno a “establecer puestos oficiales de venta de estampillas y otras especies fiscales, recurriendo a los comerciantes particulares para ese servicio pero si consideramos el poco margen utilitario que el Estado concedía para esas especies (8%), comprenderemos que esa línea no ofrecía ningún interés para los comerciantes de la región.” (Álvarez)

     “El gobierno captó rápidamente el problema y el 14 de agosto de 1885 emitió el siguiente decreto: «Acuerdo No. CIX de 14 de agosto de 1885. Palacio Nacional, San José. En atención a las dificultades que se presentan para el establecimiento de puestos de venta de especies fiscales en la provincia de Guanacaste, S.E. el General Presidente de la República acuerda: conceder el descuento de 6% sobre boletas de subvención y de 15% sobre compra de papel sellado, timbres y sellos de correo, siempre que dichas especies fiscales se destinen al consumo de aquella provincia para lo cual se marcarán con una contraseña especial. Comenzará este acuerdo a tener efecto el 1 de setiembre próximo». Siguen las firmas de rigor.

    Ese decreto parecía resolver el problema, pues elevaba casi al doble, para los guanacastecos, la utilidad en venta de sellos postales. Mas al mismo tiempo creaba la posibilidad de fraude fiscal, ya que cualquiera podía comprar sellos con mayor descuento que, aunque resellados Guanacaste, nada impedía tajantemente usarlos en otra parte del país. Para evitar este posible fraude, el gobierno emitió, el 3 de setiembre del mismo año, un nuevo decreto: «Acuerdo No. CXIX de 3 de setiembre de 1885. Palacio Nacional, San José. A fin de que las especies fiscales vendidas para el consumo de la provincia de Guanacaste no puedan utilizarse en otros lugares con prejuicio del Tesoro, por mayor descuento que se concede en la venta de las destinadas a aquella provincia, S.E. el señor General Presidente acuerda: El papel sellado, sellos, estampillas de timbres y de correo y demás especies fiscales marcadas con la leyenda Guanacaste sólo podrán usarse en aquella provincia, y utilizadas en otro lugar, se tendrán por de ningún valor y efecto». Siguen las firmas de rigor.” (Álvarez)

     De esta manera el Gobierno sin proponérselo dejó establecida una norma filatélica: que los sellos resellados Guanacaste usados, sólo son auténticos si están cancelados con matasellos de las poblaciones de aquella provincia. En estas circunstancias se originaron los resellos Guanacaste, que circularon desde setiembre de 1885 hasta noviembre de 1891, lo que la agrega a esas estampillas la escasez y la rareza, características que aumentan el valor de las estampillas en el mercado de los coleccionistas.

    “Los resellos Guanacaste fueron aplicados únicamente en series completas sobre los sellos de correo de los años 1883, 1888 y 1889; y en los timbres proporcionales (fiscales) de los años 1884-1888. Véanse sellos base en las figuras 1 y 2. Cualquier otro sello que aparezca resellado Guanacaste es absolutamente falso” (Álvarez).

    Las imágenes se colocan en términos ilustrativos, si desea ampliar el conocimiento sobre el tema visite http://estampillascr.com/blog-es/category/guanacaste/

 

*Mag. Eddie Soto. Profesor e investigador de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.