H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Escrito por Mag. Javier Olivares*

      El tema de la compra de drones para los colegios técnicos por parte del Ministerio de Educación Pública ha sido un lugar común en la prensa, redes sociales y conversaciones en los últimos meses. Este asunto incluso ha llevado a muchas personas a generar fuertes opiniones y comentarios sobre la decisión de invertir en esta tecnología por parte del MEP ¿Pero, qué hay detrás de este asunto? Y ¿Cómo funciona realmente esta tecnología en la agricultura? El tema merece un proceso de reflexión antes de lanzar falsedades, ya sea por desconocimiento o por intenciones perniciosas.

      Un dron es un vehículo aéreo no tripulado (UAV), producto de la tecnología de la cuarta revolución científica y tecnológica donde se logró agrupar la aeronáutica y la robótica, en aparatos medianos y pequeños, equipados con dispositivos de la última generación, capaces de transmitir datos precisos con vertiginosa rapidez; sus usos van desde el ataque y la defensa militar, la investigación, el monitoreo de eventos atmosféricos, hasta el empleo en la agricultura de precisión y muchos empleos  más.

      Es decir, representan un avance tecnológico provechoso, que aplicado con un uso correcto favorece el desarrollo cognitivo, la producción en diversos sectores económicos, así como la resolución de problemas asociados al cambio climático, la contaminación, el desgaste del suelo, que afectan al sector productivo agricultor.

      El favorecimiento agrícola consiste en que con el uso de drones se puedan obtener datos precisos para el desarrollo de la agricultura, como la temperatura, composición del suelo, altura de las plantas, presencia de malezas, salud de los cultivos, biomasa, control de enfermedades, humedad del terreno, nutrientes, tiempo de cosecha, entre otros. Aplicado a la ganadería se usa en el monitoreo de la ubicación, movimientos y estado de los animales. Toda la información obtenida puede ser procesada, comparada o representada en fotografías, mediciones, datos de primera mano que se almacenan en unidades.

      Con los razonamientos anteriores comprendemos la necesidad de invertir en alta tecnología para los colegios técnicos, los que deben ir a la vanguardia, pero que han sufrido un estancamiento en la especialidad agropecuaria y afines. La educación técnica nacional cuenta con más de 50 especialidades técnicas, pero cada vez más se invierte en las que corresponde a servicios y comercio, a pesar que el país sigue teniendo una vocación agrícola.

      Por parte de los estudiantes hay una marcada inclinación a cursar especialidades no afines a la agricultura, mostrándose así el desinterés por dicha actividad; este fenómeno nos debe llamar la atención, pues la agricultura ocupa los primeros lugares en la producción nacional, sin embargo, la educación técnica ha girado al sector servicios, es decir hacia el sector terciario de la economía. La mayoría de esas especialidades se han dotado de edificios, laboratorios, equipos, presupuestos; mientras que las especialidades de vocación agrícola han pasado a un segundo plano.

      Nuestro país requiere desarrollar una agricultura tecnificada, capaz de competir en el comercio internacional, con un mejor aprovechamiento de los recursos existentes, más calidad y mayor valor agregado; se requiere así invertir en tecnología, en educación, en agricultura de precisión. No se comprende, a pesar de nuestra vocación agrícola, se descuide la educación en esa área, mucho menos que en los colegios técnicos no se cuente con los equipos requeridos en la actualidad, para que los estudiantes dispongan de una preparación a la altura de su tiempo.

      El uso de drones en la educación nacional nos equipara con muchos países donde se emplean, servirán para mejorar la producción agrícola, para formar estudiantes en el manejo de dichas herramientas especializadas, con una visión afín a los avances científicos, que los posicione en el desarrollo actual como sujetos activos del cambio.

      Los cambios generan contrariedad, aún más cuando se desconoce en su esencia lo que se busca; por ello muchas ideas son tergiversadas; por lo que hay que aclarar que la inversión en drones responde a una necesidad educativa de la educación técnica (no a un simple avión de juguete a control remoto para tomar fotografías). Ese equipamiento asistirá procesos educativos innovadores, cognoscentes, significativos e integradores; menester en la educación del siglo XXI.

Mag. Javier Olivares. Profesor e investigador de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.