H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Por Guadalupe Méndez Ardón*

 “La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás; por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será” (Eduardo Galeano)

     Esta reseña se basa en los textos “Lo entretenido y lo aburrido” (la Televisión y las tablas de la ley) ensayo de Carlos Monsiváis y los capítulos 1 y 2  del libro Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. Más que un análisis literario o ensayo académico, es una invitación a su lectura y una reflexión sobre nuestra la identidad y cotidianidad.

     El tema que une ambos ensayos es la “desnacionalización” de Latinoamérica, término utilizado por Monsivási. Este fenómeno lo venimos viviendo desde  el descubrimiento de América hasta nuestros días,  solo que en la colonia nos obligaron a renunciar a nuestra identidad, a través de las armas y la religión. En el presente nos han convencido de cederla  ‘voluntariamente’ (de eso se han encargado los medios), y hemos caído en el engaño de globalizar nuestra identidad.

     América Latina,  a lo  largo de su historia,  siempre se ha distinguido por estar determinada por lo extranjero. En la época de la colonia,  por España y Portugal, en el presente…por medio planeta. En el siglo XV el sometimiento era en nombre de Dios, en el siglo XXI es en nombre del progreso. Nuestros Corteses y Pizarros siguen vivos, solo que  hoy no ambicionan oro y plata, hoy codician nuestros recursos naturales,  sin embargo,  los latinoamericanos  seguimos viéndolos como en aquella ocasión Moctezuma vio a Cortés, como el dios Quetzalcóatl.

     Y aunque conocemos muy bien nuestra historia, no hemos aprendido de ella.  Es cierto que dependemos económicamente de las potencias extranjeras, eso se entiende cuando se revisa el proceso de colonización. Se sabe que  el subdesarrollo  de la mayoría de naciones latinoamericanas tiene causas históricas y que nuestra dependencia hacia la economía externa se origina del saqueo de todo el oro que se llevaron los conquistadores.

     Pero nuestra dependencia, además de ser económica, también lo es cultural. Lo más triste del caso es que ni siquiera hemos pasado por un colador lo que nos viene de fuera,  más bien, hemos  “imitando patéticamente lo extranjero”, nos hemos iniciado en los senderos de la “americanización”  sin resistencia alguna.   (Mosiváis, p. 81)  

     La exterminación colonial en realidad  no quedó a atrás. Las epidemias que hoy nos aniquilan las trasmiten los  medios de comunicación, quienes nos manipulan  y nos colocan una venda para que no podamos ver la corrupción política, la desigualdad económica, la injusticia social…Nos hechizan con “reality shows”, nos bombardean con publicidad, nos invitan a consumir, nos entretienen con superficialidades, nos enajena. Pero eso es progreso, es globalización, el consumo es la ideología.  

     Así como la viruela  y las bacterias acabaron con millones de indígenas en los siglos pasados, hoy el imitar al “otro” se ha convertido en una epidemia, y  los medios de comunicación se han encargado de expandirla vorazmente. Si en los  siglos pasados  nos desmayamos con un caballo,  hoy la imitación de prácticas extrajeras,  nos llevan  a comprometer hasta los salarios de los próximos cinco años, sino que lo demuestren los  “viernes negros”. Pero no hay que sorprenderse, ya Bradbury nos dibujaba este panorama desde hace más de medio siglo.

      No nos hemos dado cuenta que vivimos en un mundo desigual.  Creemos que adoptando la cultura “extranjera” vamos a estar en el mismo nivel que las grandes potencias.  La desigualdad de clases fue instaurada hace más de 400 años. Las diferencias sociales son abismales, y esta es la realidad; como apunta Eduardo Galeano el sistema imperialista parte de la necesaria desigualdad, tienen existir pobres para que existan los ricos, tiene que existir dominado para que exista la clase dominante. Nosotros somos los grandes perdedores, pero estamos cómodamente sentados frente al televisor comiéndonos un plato de lentejas.

*Licda. Guadalupe Méndez Ardón. Profesora de la Cátedra de Lengua y Literatura de la UNED. Además, promotora teatral. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Fuentes utilizadas

Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina. Capítulos 1 y 2. pp. 3 - 22. Ediciones La cueva. (s.f.)

Monsiváis, Carlos. “Lo entretenido y lo aburrido (La televisión y las tablas de la ley)”. En Guaraguao. Año 4. N° 10. pp. 71 – 83. Asociación Centro de Estudios y Cooperación Para América Latina. 2000