H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
Boletín electrónico

 


 

Dr. Arnoldo Rubio Ríos*

Sociólogo                

     Ay Nicaragua, Nicaragüita, qué ridículo haces ante el mundo cuando, en lugar de  dedicarte al  desarrollo de la integración centroamericana, reclamas soberanías territoriales a Costa Rica y a otros países, que históricamente no te pertenecen. Eres el peor ejemplo de la integración porque, en lugar de construir, unir fuerzas, voluntades y cooperación por un desarrollo  auto sostenible y superar tu triste situación socioeconómica, te entregas a dividir relaciones con los países vecinos, haciendo alarde de tu fuerza militar y naval ante todos los países que ya te conocen.

     La soberanía y el sumo imperio del que te ufanas, ya no van en estos tiempos de civilización. Por si no lo sabes, en estos tiempos modernos es la  cooperación la que se impone y es ese mismo principio el que prevalece en la integración, esa que tú firmaste en 1963 para resolver tus serios problemas internos.

     Entiende que la soberanía nacional y la indivisibilidad de los territorios es cosa del pasado y que todos los Estados que aceptan integrarse, así como tú lo hiciste, delegan una porción de su soberanía a una autoridad supra, con el interés de resolver los problemas que por si solo no se pueden. Ese es el sentido de la integración: el diálogo, la cooperación, el entendimiento, el desarrollo, cosa que a ti se te ha olvidado.

     Te has quedado rezagada en la historia, te quedaste en aquellos tiempos cavernarios donde todo se arreglaba por la fuerza bruta, de manera irracional, pero la razón es que, en ese tiempos no había inteligencia racional.

     Yo te pregunto, cuál soberanía, cuál sumo imperio, si no lo hiciste cuando más debías para expulsar de tu territorio a las tropas de Estados Unidos que en 1847  ocuparon San Juan del Norte, ni lo hiciste en 1850 cuando este mismo ejército ocupó la Mosquitia, ni en 1854 cuando los barcos de guerra de este país bombardearon la ciudad de San  Juan del Norte o cuando William Walker invadió Nicaragua para proclamarse Presidente de tu país en 1855. Como debes comprender, fue Costa Rica y otros países centroamericanos, los que  te ayudaron y se sacrificaron con su sangre y muerte a expulsar al invasor. Y ahora resulta que,  a ese vecino que te  ayudó para que fueras libre y que también te ayuda actualmente recibiendo a miles y miles de nicaragûenses, para darles de  comer, eso que tú no haces,  ahora resulta que esa mano que se te tendió y que aún se te tiende, la muerdes como cualquier animal.  Qué ridículo, en lugar de construir la unión regional, te dedicas a dividir y eso te lo reclamará la historia de la integración centroamericana.

     Augusto César Sandino fue un buen ejemplo para la inspiración revolucionaria de sus coterráneos, porque luchó por una causa justa cuando se levantó en armas en 1926- 1933 y luchó hasta su  muerte para defender a Nicaragua de la penetración invasora, pero lo que haces tú ahora te desacredita ante los ojos del mundo, sobretodo porque eres parte de la integración, a la que te comprometiste defender y construir y desarrollar con firma y sello en diciembre de 1963.

     Qué logras cuando entiendes que la defensa de tu soberanía está en no permitirle navegar por el Río San Juan a tu vecina Costa Rica, hermana gemela como le decía  tu expresidente Enrique Bolaños. Qué logras con pelear territorios fronterizos y espacios marinos que históricamente le pertenecen a Costa Rica. Qué logras con pelar territorios fronterizos con Honduras y Colombia si no puedes gobernar los que te pertenecen y aún quieres más. Calma esa insaciabilidad y entrégate a resolver tus problemas socioeconómicos y políticos internos, que son muchos y  a construir en lugar de destruir la integración centroamericana.

     A dónde están las lecciones que te han dado las instituciones integracionistas desde  diciembre de 1963  cuando firmaste  el Tratado General de Integración Económica Centroamericana, a dónde dejaste tu compromiso de resolver tus problemas internos: salarios, empleo, vivienda, salud, etc. y  las controversias regionales a través del diálogo, sentado con tus socios centroamericanos alrededor de en una mesa y no a través de la fuerza con la metralla en la mano. A dónde está la hermandad de la que tanto pregonas con tu vecina Costa Rica.  A dónde dejas el Plan de Paz de Oscar Arias que firmaste Esquipulas II en 1987 y los 50 años de integración regional. A donde están los compromisos que has firmados en las 24 Cumbres de San José con la Unión Europea y las 6 Cumbres de Jefes de Estado y Gobierno entre la Unión Europea, América Latina y El Caribe y la última de CELAC-UE que se firmó en Santiago de Chile en enero de este año 2013. Te dejo esa tarea.

     En verdad no veo nada de eso, pero sí veo  tu interés en sacar temas que son sensibles electoralmente cuando se acerca alguna elección nacional, todo para distraer  la seriedad de tus problemas que después de tanto tiempo no has podido resolver. 

     Qué pena que  esta Nicaragüita,  que Rubén Darío no hubiera querido ver, no haya podido romper la creencia tradicional ni haya aprendido la lección europea, pensando sólo en que,  la coexistencia de los Estados  existe solamente bajo el principio de la inviolabilidad de su soberanía y de la indivisibilidad de su  territorio. Si a caso lo entiendes, Europa es actualmente, gracias a su madurez política y a su vocación integracionista, una potencia mundial, después de miles de años de vivir en guerra por territorios vecinos. Ahora han aprendido a delegar parte de su soberanía y  con ello, a solucionar cooperativa y solidariamente sus problemas.

     Cuánto desearía que aprendieras de estos pueblos, lo valioso que es vivir en paz  y en unión con los demás para trabajar juntos frente al subdesarrollo que nos amenaza, pues solo así podremos  combatir la pobreza, la desigualdad y marginación  social, el hambre, el desempleo, la falta de viviendas, la insalubridad, en fin, todo eso que nos golpea. También  sólo a través de una disciplina de integración y proyección podremos hacerle frente a la concurrencia internacional, sobretodo de los países  poderosos.

     Pra que te enteres, fíjate que los europeos desde antes de la II guerra mundial, ya habían descubierto que, el viejo concepto de soberanía tenía muchas imperfecciones  respecto a los abusos del poder de muchos gobiernos, de los ímpetus  de hegemonía de algunos Estados y de las debilidades respecto a una mejor convivencia humana. Lo interesante es que estos Estados europeos nunca renunciaron a su potestad soberana, sino más bien, aprendieron a desdogmatizar el concepto de soberanía absoluta porque  en estos tiempos de globalización ya no tiene espacio. Te pregunto… no es posible que tus dirigentes políticos, en lugar de estar pensando en su bienestar, piensen en tu pueblo.

     Es bueno saber que la integración europea no ha sido, sino el resultado de la aplicación de un nuevo concepto de desarrollo humano y de soberanía territorial, que rompe la rigidez de la impenetrabilidad en las fronteras. Es bueno saber que sólo la cooperación y el entendimiento, pueden dar buenos resultados para una mayor apertura al comercio nacional, regional e internacional,  para lograr una mayor  producción y productividad, para atraer inversiones y para solucionar  los problemas propios.

     Bien decía Jean Monnet, padre de la Integración Europea, que “la integración no era posible si los Estados no se unifican bajo el principio de la delegación de la soberanía”. Lo cual significa que la pertenencia de un Estado a una confraternidad de naciones, lleva la obligación de compartir responsabilidades, pero también  a  limitar  ciertos actos  que no encajan con el ordenamiento propio de la integración.  

     Esto es lo que quería decirte , Nicaragua, Nicaragüita, esperando que lo tomes a bien, pues quien te lo dice es un centroamericano que desea lo mejor para tu país y para fortalecer la integración regional.

* Dr. en Sociología Política, catedrático universitario y especialista en asuntos europeos y de integración.